Victoria Beckham abre su tienda en Nueva York: cena en Indochine y flagship en SoHo

El local del 150 de Mercer Street abrió el 2 de septiembre y llega después del primer ejercicio con beneficios de la firma. La cena reunió a Fran Lebowitz, Eva Longoria y David Schwimmer en uno de los templos nocturnos de Manhattan.

Victoria Beckham abre su tienda en el SoHo neoyorquino con una cena en Indochine para la que reunió a media Nueva York. El local, situado en el número 150 de Mercer Street, abrió sus puertas el pasado 2 de septiembre y, según la propia diseñadora, el arranque ha sido inmejorable. La diseñadora británica describe la operación como un regreso a casa: fue en Nueva York donde presentó sus primeros diseños, en 2008.

Una noche en Indochine con la agenda que solo existe en SoHo

La celebración tuvo lugar en Indochine, templo de la vida nocturna neoyorquina desde mediados de los ochenta, y sirvió una de esas mesas que no se pueden replicar en ningún otro huso horario. Fran Lebowitz, Jenna Lyons, Andy Cohen, el actor David Schwimmer, el perfumista Ben Gorham, la modelo Helena Christensen, y la actriz de Broadway Kara Young acompañaron a la anfitriona, a la que también se sumaron Eva Longoria e Isabel Grutman.

La puesta en escena fue deliberadamente precisa. Mesas impecables, con candelabros de alturas distintas, objetos de plata con forma de galleta de la fortuna y cartulinas de menú en un borgoña profundo que remitía al nuevo labial de la marca. Beckham eligió ese mismo registro cromático para su vestuario y dejó que la sala escuchara R&B de los noventa mientras se servían gambas picantes, rollitos de verano y solomillo. Los platos principales se retiraron poco después de las diez de la noche.

De la docuserie a la rentabilidad: el negocio que Beckham ya no discute

El local no responde a una corazonada. La serie documental en tres partes que Netflix estrenó hace ahora un año —de Spice Girl a firma habitual del calendario parisino— funcionó como escaparate y, según su protagonista, transformó la percepción pública de la empresa. El documental cambió la conversación sobre el negocio, sostiene Beckham, y los números acompañan: su firma acaba de reportar su primer ejercicio con beneficios y un crecimiento de dos dígitos.

Conviene detenerse en ese dato. La rentabilidad en la moda independiente es una excepción estadística, y ella lo sabe. ‘Poder decir que somos rentables en moda es algo muy poco frecuente ahora mismo’, declaró. La misma noche sirvió también para presentar Rouge Victoria, un labial que ha tardado más de dos años en formularse, y para calentar el terreno de la segunda y última entrega de su colaboración con Gap.

La nostalgia vende entradas; la rentabilidad, en cambio, es la única prueba de que una marca ha dejado de depender del apellido de su fundadora.

Antes de la cena, Beckham mantuvo una conversación pública con Marc Jacobs en el propio local, diseñado por el estudio LNP. ‘Marc es alguien a quien conozco desde hace mucho tiempo y a quien siempre he respetado’, dijo. El guiño tiene más fondo del que parece: Jacobs la retrató hace casi veinte años dentro de una bolsa de la compra gigante, una campaña que convirtió a la entonces Spice Girl en personaje de la moda mucho antes de que a nadie le interesaran sus diseños.

Por qué una tienda en Mercer Street pesa más de lo que parece

El patrón es conocido y casi siempre termina mal: una celebrity lanza su marca, inaugura un flagship, firma una temporada brillante y desaparece cuando el nombre deja de tirar. Beckham lleva dos décadas esquivando ese guion. Presentó su primera colección en Nueva York en 2008, se instaló después en el circuito de París, construyó una línea de belleza con entidad propia y ha tardado casi dos décadas en poder decir que gana dinero con la ropa. Por eso el local del 150 de Mercer Street es la prueba material de que el negocio sostiene su propio peso. Quien quiera repasar la oferta completa puede hacerlo en la tienda online oficial de la firma.

Por ahí asoma el riesgo real. Una casa que se apoya en la imagen de su fundadora es vulnerable a cualquier giro de esa imagen, y Beckham ha convertido su vida entera en contenido durante veinte años. La diferencia, esta vez, es que el producto ha dejado de ser un accesorio: el labial que se formuló durante dos años y la colaboración con Gap amplían la base de clientes más allá de la clientela fiel. El calendario, además, juega a favor. La temporada navideña será el primer examen serio del local, y Beckham tiene previstas apariciones televisivas en los próximos días para empujar la segunda y última entrega de la colaboración.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: La cena consolida a Beckham como anfitriona del Nueva York creativo y no como invitada de paso.
  • 💎 El detalle de lujo: El flagship del 150 de Mercer Street, diseñado por el estudio LNP, es la pieza física de un negocio que ya entra en beneficios.
  • 🗣️ El entorno cuenta: La propia diseñadora ha confirmado que la segunda y última entrega de su colaboración con Gap está al caer.