El menú de la recepción del Palacio Real ha sorprendido: bikini de pastrami, tequeño de queso y taco de pez mantequilla con guacamole y trufa.
Después del desfile de la Fiesta Nacional, Felipe VI y doña Letizia han recibido en el Palacio Real de Madrid a más de 2.500 invitados en una sola tarde. Junto a los Reyes, la princesa Leonor y la infanta Sofía, en el acto más multitudinario del calendario.
Y en la cocina, guiño al mundo. Bikini de pastrami, tequeño de queso y taco de pez mantequilla: tres bocados, tres orígenes y una misma bandeja. Así lo recoge Diez Minutos.
Porque la recepción del 12 de octubre también es un desfile paralelo, el del papel couché: políticos, periodistas, actores, y artistas pasando por el mismo salón.
Del bikini catalán al taco con trufa: el menú, bocado a bocado
El bikini es el sándwich de toda la vida, ahora versionado con pastrami en lugar de jamón york. El tequeño aporta el acento venezolano y se come con la mano, sin ceremonia. Y el taco de pez mantequilla llega con guacamole y trufa: un pescado que se ha hecho hueco en las cartas de medio país, rematado con un ingrediente que nadie discute.
Tres bocados, tres países. Ahí es nada.
Ojo con el formato, porque ahí está la clave logística: un picoteo de pie pensado para circular con copa en mano. Nada de mantel largo ni cubertería completa para 2.500 personas. Poca broma.
Un catering no cambia la política exterior, pero una bandeja bien elegida cuenta más de un país que tres discursos oficiales.
Ceuta, en el centro del salón
Junto al presidente de la Ciudad Autónoma y la comitiva oficial, por Madrid han pasado representantes del tejido social, asociativo y cultural ceutí. La información subraya la singularidad, la cohesión y el patriotismo de Ceuta en una jornada que también se lee en clave territorial.
Y ahí el menú deja de ser una anécdota. La España de siempre, la América que habla español y la cocina global en la misma mesa. El menú también es un mensaje de comunicación, aunque nadie lo pronuncie en voz alta en el salón.
Lo que un menú fusión dice de la Casa Real
Las recepciones oficiales se mueven, casi siempre, en un repertorio reconocible: el jamón, las croquetas y el vermut de toda la vida. Por eso llama la atención que este año el picoteo haya viajado a Venezuela y a México con escala en la Catalunya del bikini. La Casa quiere una imagen moderna, cercana y latinoamericana, sin renunciar a la trufa como firma de lujo discreto.
El precedente está en el propio formato: a ojos de quien sigue el calendario real, la recepción del 12 de octubre es hoy un acto más ágil y menos encorsetado, y este menú encaja en esa línea. En la web oficial de la Casa Real se puede seguir el resto de la actividad institucional de los Reyes. El riesgo, como siempre, es la comparación: cualquier crítica gastronómica en redes convertirá un taco en asunto de Estado.
Queda la pregunta de siempre: ¿repetirán fórmula el año que viene o ha sido un guiño de una sola tarde? Habrá que ver la próxima portada y, sobre todo, si alguien filtra el menú completo antes que palacio. De momento, tema servido para el fin de semana.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Un menú no derriba gobiernos, pero da conversación de sobremesa para tres días.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la cocina fusión y su relato moderno; pierde el jamón de recepción, que hoy no sale en la foto.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En 48 horas habrá algún chef reivindicando el invento y una revista con el menú completo. Palacio, en silencio.







