Lola Lolita dice adiós a las redes sociales por su salud mental: «Mi yo interior pide auxilio»

La creadora ha anunciado un parón temporal en Instagram tras un año de operaciones por orzuelos y blefaritis que le han pasado factura física y emocional. Dulceida ya recorrió ese mismo camino antes.

Lola Lolita aparca las redes sociales para cuidar su salud mental y lo cuenta entre lágrimas en un vídeo de algo más de cinco minutos. No es un adiós, dice, es un hasta luego.

Lo que hay dentro del vídeo de cinco minutos

El anuncio lo ha hecho en su perfil oficial de Instagram, su casa desde hace una década, con dos frases que lo resumen todo: ‘Voy a estar un tiempo desconectada por aquí. Lo necesito’. Y una segunda, todavía más clara: ‘Necesito parar para cuidarme a mí misma’.

La salud mental es lo más importante, aunque casi nadie lo aplique, reconoce ella misma en el vídeo, con la ropa más sencilla del armario y las marcas de su última operación todavía a la vista. ‘Siempre lo decimos, pero nunca le hacemos ni puñetero caso’, suelta, sin adornos.

Detrás de ese cansancio hay un año de quirófano que le ha pasado factura. Lola ha pasado por varias intervenciones por orzuelos y blefaritis, un goteo de operaciones que le ha tocado el ánimo y el cuerpo, y que ella misma venía contando en redes desde hacía semanas.

Diez años de exposición y una sensibilidad que nunca ha escondido. ‘Creo que mi mayor problema es que soy una persona muy sensible y todo me afecta más de la cuenta, y mi yo interior está pidiendo auxilio’, explica. Lo dice y se le rompe la voz. Otra vez.

Lleva una década contándolo todo y ahora pide lo único que nunca había pedido: tiempo para sí misma, sin cámara y sin comentarios.

El ojo, el quirófano y la parte física del desgaste

No es solo la cabeza. La blefaritis y los orzuelos han convertido su día a día en una sucesión de consultas, y eso, en un oficio que se hace con la cara, pesa el doble. La propia Lola explicó hace unos días que volvía al quirófano después de meses de idas y venidas.

Aun así, insiste en que ama lo que hace, y ama a la gente que se lo compra. El parón va de encontrarse, no de rendirse. ‘Hay veces que una no está. Y como Lolita no está, necesito recuperarla’, dice entre lágrimas.

También avisa de lo que viene. ‘Tampoco quería llorar, porque luego van a hacer memes de mí llorando. Porque la sociedad está así de podrida, que hasta se ríen de una persona que sacaba un poco de valentía para mostrarse así de vulnerable públicamente’. El vídeo tiene los comentarios cerrados. Miles de personas ya lo han compartido y le han dado ‘me gusta’. Silencio abajo, ruido en el resto del timeline.

El precedente que el sector prefiere no recordar

Lola no es la primera. Dulceida también se alejó de las pantallas para cuidar su salud mental, y aquel movimiento abrió un debate que la industria cerró a toda prisa. Cada retirada temporal se lee como anécdota y no como lo que es: un aviso.

La diferencia, esta vez, es el tono. No hay campaña detrás, ni colaboración con una marca de bienestar, ni comunicado de agencia: hay un vídeo de cinco minutos grabado en casa. El sector lleva meses hablando de salud mental, pero sigue midiendo el éxito en visualizaciones, no en descansos.

Un parón así no se negocia con el calendario, sino con las marcas que esperan entregas y con los contratos ya firmados. Habrá que ver si este alto en el camino sirve para algo más que una semana de titulares. De momento, ella ha hecho lo más difícil: decirlo en voz alta y cerrar los comentarios.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Sin beef ni unfollow, pero un hasta luego entre lágrimas deja el timeline raro toda la semana.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana ella, que se pone por delante de su propio calendario; pierde el algoritmo, que se queda sin su dosis diaria.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: No habrá portada, pero sí un reguero de ‘yo también lo dejé’ en stories ajenas. Atentos a su primer directo de vuelta.