Leonor vuelve al uniforme el 12 de octubre, pero la incógnita del año es otra: qué vestirá después en el Palacio Real.
El uniforme que sí llevará, y el que deja en el armario
La princesa de Asturias, de 20 años, presidirá este lunes el desfile de las Fuerzas Armadas junto a sus padres y su hermana, la infanta Sofía. Tres meses después de cerrar su etapa en el Ejército del Aire y del Espacio en San Javier (Murcia), volverá a enfundarse un traje militar. Todo apunta a que recuperará el uniforme del Ejército de Tierra que estrenó en 2023, siguiendo el relevo de Felipe VI, que este año optaría por el del Aire.
La cita está marcada en rojo en el calendario de Casa Real y la agenda oficial de la Casa recoge ya los actos previstos. Pero hay un matiz que convierte este 12 de octubre en distinto a los tres anteriores: es el primero en el que Leonor preside sin estar en formación dentro de ningún ejército. Terminó oficialmente su instrucción castrense el pasado 10 de julio, tras tres años de paso por Tierra, Mar y Aire.
Ese detalle, aparentemente menor, abre la puerta al cambio más comentado: la posibilidad de que la heredera se cambie de ropa antes del cóctel del Palacio Real. Hasta ahora mantenía el uniforme durante toda la jornada; su padre, en cambio, aprovechaba para vestir de civil antes de empezar la recepción. La última vez que le vimos con ropa de calle un 12 de octubre fue en 2020, con 15 años y en pleno hueco de su bachillerato en Gales.
La incógnita del cóctel, según los expertos en protocolo
Para entender el gesto, la experta en protocolo María José Gómez Verdú analizaba el caso en Lecturas. Su lectura es clara: ‘Leonor ha hecho del uniforme militar una parte prácticamente inseparable de su imagen en la Fiesta Nacional’. Durante esos tres años, recuerda, llevar el uniforme en el cóctel ‘suponía prolongar simbólicamente esa condición’ y situarla dentro del contexto militar de la jornada.
Pero el escenario ha cambiado. ‘Dejar de usarlo en ese momento puntual marca el cierre de ese capítulo’, añade. Y ojo con un matiz que mucha gente pasa por alto: un cambio de estampa no la aleja del Ejército. El Real Decreto que regula su carrera establece que ya es teniente del Ejército de Tierra, teniente del Aire y del Espacio y alférez de navío de la Armada.
El uniforme fue su tarjeta de presentación durante tres años; ahora toca decidir qué cuenta ella cuando se lo quite.
De la princesa militar a la heredera con estilo propio
Gómez Verdú apuesta por un estilismo ‘de líneas limpias, con una silueta estructurada pero juvenil y elegante’. Con una regla no escrita: no puede competir con doña Letizia. ‘Leonor todavía está construyendo su propio estilo y debe avanzar hacia una estética personal sin pretender copiar a nadie’, señala. La experta incluso abre la puerta a incorporar ‘alguna joya con significado familiar’.
Aquí conviene mirar atrás. Doña Letizia llevó años el peso de todas las miradas en cada acto institucional; ahora ese foco se desplaza lentamente hacia su hija mayor. Lo hemos visto en las últimas citas oficiales: menos juicio sobre lo que lleva la Reina, y más curiosidad sobre lo que firma la Princesa. Es un relevo visual que no se decreta, se cocina a fuego lento. Más contexto sobre la heredera, en su ficha biográfica.
La decisión del lunes tiene miga porque afecta a la narrativa de toda una institución. Si mantiene el uniforme, gana coherencia castrense. Si se cambia, gana cercanía y modernidad. Gómez Verdú lo resume sin rodeos: ‘Será esa prenda la que pueda empezar a contar quién es Leonor fuera del uniforme’.
Toca esperar al lunes para ver el desenlace. De momento, la Casa Real guarda silencio y la prensa rosa ya tiene tema para la portada del martes.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 6/10. Un uniforme de menos y toda una era institucional que se cierra sin que nadie lo firme.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la prensa rosa con titular servido; pierde el equipo de comunicación si el lunes no hay aclaración previa.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: El martes tendremos portada con análisis del vestido, y Casa Real seguirá sin mover ficha.







