Lolita destapa la foto más íntima de su infancia con ‘El Pescaílla’: ‘Mi paraíso, mi familia’

La instantánea, de medio siglo, devuelve a la cantante a un porche de Marbella con su padre rasgando la guitarra. Llega a días del 27.º aniversario de la muerte de 'El Pescaílla', el 12 de noviembre.

Lolita Flores ha compartido la foto más íntima de su infancia con ‘El Pescaílla’. En la imagen, un porche de Marbella, su padre con la guitarra sobre la rodilla y ella, una niña de once o doce años, bailando a su compás. ‘Mi paraíso, mi familia’, escribió.

La instantánea tiene medio siglo encima y devuelve a la artista a un verano entre finales de los sesenta y principios de los setenta. Ella baila con los brazos levantados, descalza o con sandalias de verano; su padre, Antonio González ‘El Pescaílla’, rasga la guitarra sentado en una silla. Una escena doméstica que la cantante ha querido compartir con sus seguidores.

La publicación no tardó en calar entre su gente. En los comentarios asomaron nombres del universo Flores: Bibiana Fernández, con una ristra de corazones; Antonio Carmona, del grupo Ketama y compadre de la familia, con un expresivo ‘Aguaaa’; y Cari Lapique, amiga de toda la vida. La saga, casi setenta años después, sigue respondiendo al mismo apellido.

Quién era realmente ‘El Pescaílla’

La figura de Antonio González Batista ha vivido durante décadas a la sombra de su mujer, Lola Flores. Nació en el barrio barcelonés de Gràcia el 3 de marzo de 1926, en una familia gitana humilde donde el padre, apodado ‘El Sardineta’, vendía pescado por las calles. De ahí el apodo heredado. Aprendió a tocar la guitarra con él y se convirtió en uno de los innovadores del flamenco español de posguerra.

Mezcló la rumba con el bolero, con los ritmos brasileños y con el rock que entraba por el puerto de Barcelona en los años cincuenta. Inventó el llamado ‘ventilador’, el rasgueo rítmico que define la rumba catalana y que después popularizarían Peret o Los Amaya. El verdadero músico de la casa, el que puso el ritmo a los boleros de la Faraona.

El Pescaílla no competía con Lola Flores: le ponía el suelo armónico para que la Faraona volara sin red.

El matrimonio de tapadillo y el duelo de 1995

Conoció a Lola Flores en el elenco de Manolo Caracol, cuando ella mantenía con el cantaor un romance tormentoso. El flechazo fue inmediato. Se casaron el 27 de octubre de 1957 en una ceremonia de madrugada en el monasterio de El Escorial, de tapadillo, para esquivar a la prensa. De aquel matrimonio nacieron Lolita (1958), Antonio (1961), y Rosario (1963).

El Pescaílla dejó prácticamente de grabar discos para no competir con su mujer y asumió el papel de columna doméstica del clan. Murió el 12 de noviembre de 1999 en Madrid, a los 73 años, consumido por una enfermedad hepática que arrastraba desde el mayo de 1995, cuando enterró a Lola Flores y a su hijo Antonio con quince días de diferencia.

El próximo 12 de noviembre se cumplirán veintisiete años de su despedida, y la foto que Lolita ha rescatado llega, como cada año por estas fechas, unos días antes. En marzo, con motivo del Día del Padre, ya había compartido otra tanda de imágenes recuperadas. ‘El mejor padre, te quiero’, escribió entonces.

La familia que convirtió el duelo en canción

Hay sagas que hacen de la memoria un oficio y los Flores llevan casi tres décadas practicándolo sin descanso. No hay fecha que se les escape: cada 12 de noviembre vuelve ‘El Pescaílla’, y cada mayo regresan Lola y Antonio con la puntualidad de un reloj. La diferencia, esta vez, está en el material. La foto que ha compartido Lolita no es un posado de estudio ni una imagen de archivo manida: es una niña descalza bailando delante de su padre en un porche de Marbella, medio siglo antes de que ese gesto se convirtiera en memoria colectiva.

Aquí no hay drama nuevo, ni ruptura, ni exclusiva. Hay una hija de 68 años recordando en voz alta lo que ya sabíamos, y aun así funciona. Funciona porque el público español lleva seis décadas queriendo a esta familia, y porque pocas cosas venden más que una verdad sencilla bien contada. Habrá que ver si la efeméride de noviembre trae nueva tanda de recuerdos o si Lolita se queda aquí. Por ahora, el baúl sigue abierto.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Nostalgia pura, sin fuego, pero el aniversario del 12 de noviembre está a la vuelta de la esquina.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Lolita y gana la memoria de ‘El Pescaílla’, que recupera el sitio que Lola Flores le tapó durante años.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En noviembre, portada nostálgica de la saga casi garantizada. Rosario y Lolita, otra vez en el mismo titular.