David Bisbal se sincera sobre su padre: la enfermedad y los últimos días que nunca contó

El cantante almeriense repasa en el podcast de Carlos Roca los quince años de deterioro de José Bisbal y los episodios más inesperados que dejó la enfermedad. También recuerda al amigo que se fue sin avisar.

David Bisbal ha contado por primera vez cómo fueron los últimos años de su padre, José Bisbal, y lo ha hecho sin adornos.

El escenario elegido ha sido el podcast ‘Roca Project’ de Carlos Roca, casi dos horas en las que habló el hijo, no el artista. Sin disco que promocionar a la vista y con la voz de quien lleva años conviviendo con una despedida anunciada.

El niño que quería ser ciclista antes que cantante

Antes de los micros y los escenarios, Bisbal soñaba con una bicicleta. De niño quería ser ciclista y su habitación estaba decorada con un póster de Miguel Induráin. Las canciones de Juan Luis Guerra o de Sergio Dalma que sonaban en la radio las cantaba después frente al espejo del baño, con un cepillo del pelo de su madre haciendo de micrófono.

En casa no sobraba nada. Su hermana dormía en una cama plegable en el cuarto de la costura de su madre, y él se pasaba las tardes jugando al fútbol en porterías dibujadas con tiza. De ahí sale también la orquesta Expresiones, su escuela real, esa a la que sigue dando las gracias 30 años después y con la que hizo 469 conciertos antes de que llegara la oportunidad que le cambió la vida.

De aquella época se queda con una idea que repite a menudo: la suerte existe, pero hay que estar preparado para encontrarla. Y él lo estaba.

El primer día que su padre no le reconoció

La parte dura llegó después. Su padre, boxeador de profesión, convivió quince años con un Alzheimer que fue borrando el presente y devolviendo el pasado. El primer día que su padre no le reconoció fue durísimo. Igual que el día en que dejó de reconocer a sus nietos.

El hombre que llenó estadios durante veinte años confiesa ahora que lo más difícil no fue el éxito, sino aprender a despedirse de su padre.

De todo aquello saca ahora un consejo para otras familias: hay que aceptarlo, porque la mayoría de los enfermos no mejora y, si encima eres el fuerte de la casa, te toca cuidar también a los demás. Él ya había hecho ese trabajo antes de que su padre se fuera.

Los ataques de su padre a Juanes y el abrazo que no podía dar

En las fases avanzadas, la memoria reciente se cae y los reflejos de toda la vida se quedan intactos. José Bisbal había sido boxeador y, cuando su cabeza volvía a aquel ring, pasaba lo que tenía que pasar. En plena entrevista, el cantante ha reconocido que vio a su padre atacar a Juanes y a Miguel Poveda, y también al presidente de su compañía, con él en medio intentando sujetarle.

Y ha recordado el detalle que más aprieta: como no le reconocía y era celoso, él ya no podía darle un abrazo a su madre delante de su padre. Cuando este se fue, le dijo: ‘Mamá, mira, te estoy abrazando y no hay ningún hombre detrás que venga a pegarme’. Dentro de lo malo, la familia se quedó con lo que les hacía reír.

El golpe que llegó sin avisar: Eduardo Mena

Hay una segunda historia dentro de la misma entrevista y esta no tiene nada que ver con la enfermedad. Con su amigo Eduardo Mena no hubo aviso posible.

Mena era su entrenador personal y su compañero de buceo. Entrenaban a distancia, Bisbal estaba en México y un día su amigo no apareció. Pensó que se había despistado. Después supo que había ido al hospital por un dolor de espalda, que estaba ingresado y que nunca más le escribió. ‘Es lo más fuerte que me ha pasado’, ha confesado.

Por qué esta entrevista pesa más que cualquier titular

Existe un patrón que se repite este año: el escenario que antes servía para vender un disco sirve ahora para contar lo que duele. Bisbal, que acumula más de veinte años de éxitos desde que saliera de Operación Triunfo, ha entendido mejor que nadie dónde está el valor. No hay en su relato una sola frase de autocompasión, y eso es exactamente lo que lo hace creíble.

Ese equilibrio, el de quien ha hecho las paces con una pérdida anunciada, es mucho más difícil de sostener que un agudo en directo. Y explica por qué esta entrevista ha funcionado sin necesidad de un titular escandaloso. La enfermedad avisa durante años, la despedida de un amigo no. De ahí que sus consejos a otras familias suenen a experiencia y no a frase de calendario.

Queda por ver si el podcast se convierte en parada obligatoria para otros artistas que llevan años callando lo mismo, porque el molde ya está hecho. De momento, lo que ha dejado claro es que prepararse para una despedida no es rendirse: es la única forma de no romperse cuando llega.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Sin traición ni portada, pero con una verdad contada sin épica que duele más que una exclusiva.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Bisbal, que se quita de encima el personaje; pierde el titular fácil, que aquí no existe.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En este tema no hay terceros que hablen. El podcast seguirá sumando horas y alguna confesión por el estilo.