Fran Antón, marido de Kiko Hernández, rompe su silencio y destapa el secreto de su matrimonio

El matrimonio formado por Kiko Hernández y Fran Antón ha vivido unos meses especialmente complicados desde que ambos decidieron abandonar Melilla y regresar a Madrid. El cierre de su negocio desencadenó una protesta pública que llevó al actor a encadenarse a las puertas del establecimiento e iniciar una huelga de hambre. Ahora, varios meses después de aquellos acontecimientos, Fran ha roto su silencio para compartir la resolución judicial del caso y denunciar los prejuicios que, según sostiene, estuvieron detrás del cierre del local.

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El tormento que ha vivido la pareja

Kiko Hernández y Fran Antón. (Foto: Instagram)
Kiko Hernández y Fran Antón. (Foto: Instagram)

El pasado mes de diciembre, la pareja protagonizó una de las situaciones más tensas de su etapa en la ciudad autónoma. Lo que comenzó como un proyecto empresarial con el que ambos estaban ilusionados terminó convirtiéndose en una experiencia que afectó también a su vida familiar. La situación llegó a un punto en el que Kiko y Fran optaron por trasladar de nuevo su residencia a Madrid junto a sus hijas, dejando atrás la vida que habían construido en Melilla.

Durante un tiempo, el matrimonio prefirió mantenerse alejado de la polémica y centrarse en sus respectivas responsabilidades profesionales y en el bienestar de su familia. Sin embargo, Fran Antón ha decidido pronunciarse públicamente después de conocer la resolución judicial que afecta al establecimiento que regentaban. Lo ha hecho a través de sus redes sociales, donde ha explicado su interpretación del fallo y ha recordado los momentos más difíciles de aquella etapa.

«El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía ha dictaminado que el local que teníamos en Melilla fue cerrado de manera ilegal», ha afirmado el actor. Según su explicación, la resolución judicial anula el auto que mantenía clausurado el negocio y que, de acuerdo con sus palabras, fue impulsado por el Gobierno de la ciudad autónoma. Un pronunciamiento que supone un nuevo capítulo en un conflicto que la pareja lleva meses denunciando.

Fran no ha ocultado su satisfacción por el resultado, aunque su mensaje también ha estado marcado por la indignación que todavía siente al recordar lo sucedido. Para él, la resolución no solo afecta a la actividad comercial que desarrollaban, sino que también permite volver sobre las circunstancias que, según sostiene, motivaron el cierre.

El actor ha querido reconstruir lo ocurrido el 9 de diciembre, la fecha en la que se encontró con el establecimiento precintado. Según su relato, acudió al local y se encontró con que la Policía le impedía acceder al interior, una situación que asegura que no comprendía. «Intento convencerlos para que me dejen entrar a por mis cosas», ha recordado al explicar cómo trató de recuperar sus pertenencias sin conseguirlo.

La presencia policial y la imposibilidad de entrar en el negocio terminaron por desbordar su paciencia. Fran ha explicado que sintió una profunda impotencia ante lo que estaba ocurriendo y que, después de intentar encontrar una solución, decidió encadenarse a las puertas del establecimiento e iniciar una huelga de hambre como forma de protesta.

«Sentía tanta impotencia e indignación, que me até con una cadena enorme y me declaré en huelga de hambre», ha relatado. El marido de Kiko Hernández también ha reconocido que algunas personas se tomaron a broma su protesta, aunque para él se trataba de una cuestión importante. Su intención, según ha explicado, era permanecer allí hasta que recibiera asistencia médica.

«Decidí no moverme de ahí hasta que no le llevara la ambulancia y así fue», ha señalado al recordar aquellos días. Sus palabras reflejan el impacto personal que tuvo el conflicto y la determinación con la que afrontó una situación que consideraba injusta.

Pero el aspecto más delicado de su denuncia tiene que ver con los motivos que, a su juicio, explican lo sucedido. Fran ha puesto el foco en los prejuicios hacia la pareja y ha asegurado que la sentencia recoge referencias que, en su interpretación, respaldan sus sospechas. «La sentencia dice que son evidentes los prejuicios de un cierre a causa de un local comercial con actividades de hace años», ha afirmado.

Se trata de una acusación especialmente seria, por lo que conviene distinguir entre la interpretación que el actor hace de la resolución y el alcance concreto de lo establecido por la Justicia. En cualquier caso, Fran ha aprovechado su intervención para insistir en que considera que el cierre no estuvo justificado y para señalar a los responsables de la medida que afectó a su negocio.

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