Alba Flores desmonta en ‘Lo de Évole’ el mito de las rentas: su ático en Madrid es de alquiler, no en propiedad.
Lo que dijo en ‘Lo de Évole’ y casi nadie esperaba
La casa fue el escenario. Jordi Évole se sentó en el salón de la actriz para ‘Lo de Évole’, el formato de entrevistas que Atresmedia tiene colgado en su plataforma en streaming, y ahí, entre libros y luz, salió una confesión que llevaba años circulando por los mentideros: la gente cree que los Flores viven de las rentas. Ella lo niega sin rodeos. ‘La gente piensa que las Flores vivimos de las rentas, pero trabajamos como cabronas’, suelta la actriz, productora e hija de Antonio Flores.
Hay más. Nunca quiso ser estrella. ‘Inocente de mí, nunca pensé que llegaría a ser famosa con lo que quería hacer. Quería ser actriz, pero no ambicioné a ser una estrella’, cuenta. Vamos, que ‘La casa de papel’ le cayó encima como un rayo que ella no había pedido.
El ático de Arganzuela: mucha luz, cocina color caldera y un cocido de receta materna
El piso no es suyo. Hablamos de un alquiler en Arganzuela, entre Madrid Río y Los Metales, al suroeste de Madrid. Una de esas zonas que hace una década nadie miraba y hoy se rifan. Ella misma lo dejó caer en ‘La revuelta’: ‘no hay dinero ni para comprar un piso en Usera y reformarlo’. Sinceridad inmobiliaria de la buena.
Dentro, el salón es blanco y diáfano, con techos altos, una gran biblioteca y mobiliario de influencia nórdica, y una mesa de diseño funcional. La cocina, de aire industrial y tonos caldera, se separa del salón por un enorme cristal y una viga de madera que sostiene la puerta, también de cristal. Ahí preparó un cocido con la receta de su madre, eso sí, con su toque personal.
Enseñar un ático de alquiler es la forma más elegante de decir que el apellido abre puertas, pero no paga la hipoteca.
Por qué esta casa pesa más de lo que parece
El pasado mes de marzo, Alba Flores, actriz, productora y nieta de Lola Flores, subía al escenario de los Goya con Silvia Pérez Cruz para recoger el premio a Mejor Canción por ‘Flores para Antonio’. Aquel discurso, en el que habló de sanación y de catarsis, ya apuntaba el giro: la actriz ha dejado de esconder de dónde viene para contar cómo vive. El relato encaja con un patrón que el cotilleo nacional conoce de sobra: hijos de grandes figuras que llevan media vida escuchando que su carrera la pagó el apellido.
La diferencia aquí es el tono. Podía haber dado la entrevista en un decorado neutro y soltar exactamente la misma frase. Enseñar el ático alquilado de Arganzuela es convertir una declaración en prueba. No hay mansión heredada, hay un contrato de arrendamiento y una biblioteca montada a base de años de trabajo. También hay una lectura menos amable: el mito de las rentas lo compró primero el público, y ahora toca desmontarlo en cada plató donde se siente.
Lo próximo que conviene mirar: si la reivindicación se queda en anécdota de programa o se convierte en discurso de temporada. Y, de paso, si alguna revista inmobiliaria intenta colocar el ático en el mercado con la etiqueta de ‘vivido por Alba Flores’. No tardaremos en verlo.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Hay reivindicación, hay casa y hay frase para enmarcar, pero nadie ha roto un plato.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Alba Flores, que convierte el mito en titular; pierde el cuñado que aún jura que los Flores no trabajan.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: En una semana veremos portadas comparando este ático con el de otro miembro de la saga. Casi seguro.







