El estudio de ADN que emparenta a Sydney Sweeney y Marilyn Monroe como primas novenas

El informe de MyHeritage traza el vínculo a través de Ezra Perry, colono de Sandwich (Massachusetts), y del padre biológico de Monroe, Charles Stanley Gifford. Sweeney aún no ha comentado el hallazgo.

Sydney Sweeney y Marilyn Monroe comparten algo más que un flequillo rubio: un estudio genealógico de MyHeritage las emparenta como primas novenas.

El antepasado que une a dos rubias separadas por sesenta años

El hallazgo, adelantado por E! News, sitúa a Monroe como prima novena de la actriz con una generación de diferencia —lo que la genealogía anglosajona denomina ninth cousin once removed—. Un parentesco lejano, sí, pero trazado con nombres, apellidos y fechas.

El nexo tiene identidad propia: Ezra Perry, colono de Sandwich, Massachusetts, del que descienden tanto Steven Sweeney, padre de la intérprete, como Charles Stanley Gifford, el padre biológico de Monroe. Dos ramas familiares que se separaron hace generaciones y que ahora vuelven a cruzarse en un archivo digital.

Los vestidos blancos que convirtieron la coincidencia en relato

La plataforma reconoce que el interés nació del ruido público. ‘La gente siempre ha trazado paralelismos entre Sydney Sweeney y Marilyn Monroe’, declaró Roi Mandel, director de investigación de MyHeritage, a Entertainment Weekly. Según Mandel, ver sus trayectorias alinearse en los archivos les empujó a buscar un vínculo real, y el resultado, sostiene, demuestra hasta qué punto la humanidad es un único y vasto árbol genealógico.

Sweeney no ha comentado el hallazgo. Tampoco ha entrado nunca a valorar la comparación, aunque la ha alimentado con vestuario. En febrero de este año recogió un premio en el Festival de Cine de Santa Bárbara con un diseño blanco de Ceil Chapman que parecía réplica del que Monroe lució en su legendaria portada de LIFE en 1952.

Meses antes, en diciembre de 2025, había elegido un Galia Lahav blanco de escote pronunciado, falda amplia, y una silueta que muchos leyeron como guiño al vestido de La tentación vive arriba y a la rejilla del metro de Nueva York. El blanco, en su caso, ya funciona como firma.

El parentesco es anecdótico; la construcción de un icono, en cambio, es un trabajo de años y de vestuario muy medido.

Los orígenes, sin embargo, no se parecen. Monroe murió en 1962 tras una infancia dura que precedió al estrellato. Sweeney creció en el estado de Washington con unos padres que se sacrificaron por su carrera: ‘No tenía contactos. No vengo de dinero’, declaró al Los Angeles Times en 2022.

El ADN como accesorio de temporada

Conviene mirar el fenómeno con distancia. Los estudios de genealogía se han convertido en un género propio dentro del entretenimiento: las plataformas de ADN buscan caras conocidas, las caras conocidas obtienen un titular y el público obtiene la ilusión de que el Olimpo de Hollywood también tiene árbol genealógico.

El precedente más cercano está en el propio mito de Monroe, recreado hasta el agotamiento. Ana de Armas la encarnó en Blonde en 2022 y la conversación volvió a girar, otra vez, sobre el parecido. Cada generación fabrica su Monroe y cada generación cree descubrirla. Sweeney, mientras tanto, ha construido una filmografía que no depende del espejo: Euphoria, Anyone But You, Madame Web y el estreno de The Housemaid en diciembre de 2025 la sostienen por méritos propios. Reducirla a una reencarnación sería un error de lectura; venderla así, en cambio, es un negocio excelente.

La letra pequeña importa: no hay herencia, no hay patrimonio compartido y no hay litigio. Solo un dato curioso con sello de laboratorio y una prima novena que llevaba sesenta y cuatro años muerta cuando alguien decidió buscarla. Queda por ver si Sweeney rompe el silencio cuando regrese a las alfombras de la temporada de premios, o si deja que el titular caduque solo, como caducan casi todos.

El Veredicto VIP

  • 📸 Imagen pública: El hallazgo refuerza su condición de heredera estética de Hollywood sin exigirle una sola declaración pública.
  • 💎 El detalle de lujo: El blanco de Ceil Chapman, réplica del vestido de la portada de LIFE en 1952, es su mejor activo de relato.
  • 🗣️ El entorno cuenta: MyHeritage admite que la investigación nació del ruido comparativo de los fans: no hubo encargo, hubo curiosidad satisfecha.