Shakira y Piqué se ven las caras en el juicio de Barcelona por el régimen de visitas

La cantante pide revisar el calendario de visitas para que los desplazamientos a España no recaigan siempre en la misma parte. Ninguno de los dos letrados logró un acuerdo en el último intento, con la jueza y la fiscalía en la sala.

Shakira y Gerard Piqué se han visto las caras este martes en Barcelona, y esta vez el escenario ha sido un juzgado.

El motivo vuelve a ser el de siempre: los hijos. La cantante ha solicitado la revisión del régimen de visitas fijado tras el divorcio y sostiene que su petición no busca reducir el tiempo que el padre pasa con ellos. Lo que discute es la logística. Según su versión, son los menores quienes viajan en demasiadas ocasiones a España para ver a Piqué y a la familia paterna cuando, a su juicio, debería ser la parte contraria la que se desplazara.

No ha habido acuerdo y el asunto ha terminado donde nadie quería: en el Juzgado de Primera Instancia número 18, de Familia, de Barcelona. La vista se celebra este mismo martes, con ambos letrados sentados y la fiscalía atenta a cualquier movimiento.

Qué se dirime en la Ciutat de la Justícia

Shakira llegó a la Ciutat de la Justícia hacia las diez de la mañana, acompañada de su actual abogada, Carmen Varela, al frente de un despacho con 34 años de experiencia en modificación de medidas judiciales y en conflictos de familia de carácter internacional. Un perfil muy concreto para un caso que no lo es menos.

Al otro lado, el exfutbolista ha vuelto a apoyarse en su letrado de confianza en este asunto, Ramón Tamborero, profesor en el Máster de Derecho de Familia e Infancia de la Universidad de Barcelona y en el Máster de Acceso a la Abogacía del ISDE.

Según ha podido saber esta redacción, los abogados negociaron hasta el último minuto para evitar el juicio, con intervención de la jueza la fiscalía y los dos despachos. Era una posibilidad remota y se ha confirmado que lo era. No hubo pacto.

Llevan cuatro años bailando la misma canción en salas distintas: ella desde Miami, él desde Barcelona, y el compás lo sigue marcando un juzgado.

Dos letrados de peso y un pulso que viene de lejos

El conflicto lleva meses gestándose. La comunicación entre ambas partes es prácticamente inexistente y ese silencio, a estas alturas, es el mejor resumen del estado de la relación. Hay un precedente que nadie ha olvidado: la madrugada del 7 de noviembre de 2022, cuando Piqué se levantó de la mesa de negociación y torció el tablero con el reloj ya metido en el día siguiente.

Aquella noche se cerró un acuerdo que parecía definitivo. Cuatro años después, ese texto vuelve al taller. Y lo hace en plena gira: la cantante está rematando su serie de actuaciones en Madrid, con una fecha extra el 12 de octubre, y este martes ha cogido un avión para plantarse en la que durante años fue su casa. Cero comunicación previa, cero margen para un gesto.

De fondo, una cuestión que suele pasar desapercibida: quién se desplaza y cuántas veces. Es el tipo de detalle que en un divorcio sin focos encima se resuelve en una reunión de despacho y que aquí acaba en un juzgado con la prensa en la puerta.

Lo que este juicio dice de un divorcio que nunca dejó de ser noticia

Conviene separar dos cosas que el ruido mezcla con facilidad. Una es el espectáculo, con titulares, cámaras y una pareja que lleva cuatro años alimentando portadas sin quererlo. La otra es el procedimiento: una modificación de medidas, un trámite que cada año afecta a miles de familias españolas y que rara vez llega a los medios. Sobre la trayectoria de la artista puede consultarse su ficha en Wikipedia, útil para situar la magnitud del personaje.

Lo relevante aquí es dónde se decide. El caso se sustancia en Barcelona, y ese detalle no es menor, porque es un juzgado español el que revisa unas medidas que afectan a unos menores que viven a miles de kilómetros. La competencia judicial no entiende de giras ni de premios. La agenda profesional de la cantante, con las fechas ya cerradas, se puede seguir en su página oficial.

Hay además una lectura de fondo que conviene no perder de vista: cuando dos adultos con recursos ilimitados no logran pactar después de meses de negociación, el problema rara vez es jurídico. Es de confianza. Y eso no lo arregla ninguna sentencia. Habrá que ver cómo termina esta vista y, sobre todo, si alguna de las partes mueve ficha en los próximos días o si el silencio se convierte en la única estrategia disponible.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 8/10. Un juicio por visitas, cuatro años de historia y dos despachos que ya ni se saludan.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Ganan los juzgados de familia como escaparate; pierde, otra vez, la posibilidad de arreglar esto en privado.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antes de que acabe el mes hay resolución, filtraciones y alguna portada. La duda es quién la firma.