Un año después de su separación de José Ángel Ortega, Gisela habla de maternidad y custodia en ‘Y ahora Sonsoles’.
Han pasado doce meses desde que la cantante anunciara en sus redes el final de una relación que duró más de una década, y este lunes ha contado en el programa de Sonsoles Ónega cómo es su día a día con Indiana, que ya tiene dos años. Sin dardos, sin reproches, y con la voz rota en más de una ocasión.
La frase que resume la entrevista la dijo ella misma, sentada en el plató: ‘Esa idea de familia no ha podido ser y todo es un proceso, y seguirá siendo un proceso’. Nada de ajustes de cuentas. Mucha gestión emocional y un protagonista absoluto, el pequeño.
Mi prioridad es su bienestar, insistió en varias ocasiones, y añadió una de esas frases que se quedan rondando: ‘Soy quien más tiempo pasa con mi hijo’. Tampoco esquivó lo que le cuesta: ‘No venimos con un manual de instrucciones, de los golpes es de lo que más se aprende y de las caídas también’.
El momento más delicado llegó cuando puso el foco en su propia salud: ‘Esto es lo que me está costando más gestionar, el autocuidado, físico y mental… quiero estar tan presente y tan gallina, que me cuesta verme a mí’. Y ahí apareció la figura que sostiene la estructura: su madre es su pilar, su fuerza y su luz, según sus propias palabras.
Hay entrevistas que buscan sangre y otras que solo piden un poco de aire. La de Gisela pertenece al segundo grupo.
La custodia progresiva que pactaron los dos
Donde otros separados libran batallas por el calendario, aquí hay un acuerdo cerrado y explicado con la misma calma con la que se firmó: ‘Decidimos hacerlo de forma progresiva, que el padre tuviera poco a poco más presencia. Se decidió hacer así porque era muy pequeño cuando nos separamos, se entiende que la madre es un pilar. Lo vamos a ir viendo poco a poco, en el día a día’.
La pareja se conoció en 2012 durante un rodaje musical y mantuvo más de diez años de relación con la discreción como norma. La foto de familia llegó en marzo de 2024, con el nacimiento de Indiana, un bebé muy deseado tras un proceso largo que ella compartió en primera persona.
De la niña de Operación Triunfo a la madre que se pregunta por sí misma
Conviene recordar de dónde viene esta mujer. Gisela salió de su paso por Operación Triunfo y desde entonces lleva más de dos décadas entre musicales, discos y televisión. Es decir, sabe perfectamente cómo funciona el juego mediático y cuánto renta una lágrima bien colocada.
Y precisamente por eso llama la atención lo que ha hecho. Porque ha hecho de la discreción un método de vida: se enamoró, tuvo un hijo y se separó sin que ninguna portada mediara en el proceso. Su relato de este lunes chirría con el manual clásico del corazón televisivo. Aquí no hay grupo de mensajería filtrado, ni exclusiva cruzada, ni una amiga suelta contando lo que no debía. Hay una madre que confiesa que se ha puesto en último lugar y que eso, dice, empieza a pesar.
El precedente más cercano lo tenemos en otras voces de su quinta televisiva que también han contado su maternidad en un plató, casi siempre con un ex al que responder. Ella ha hecho lo contrario: ha protegido al padre, ha protegido al niño y ha dejado al descubierto únicamente lo suyo. Eso, en un ecosistema donde el drama se paga por minutos, es una decisión que se agradece y que, curiosamente, también vende.
Queda por ver si ese reparto progresivo que ambos pactaron aguanta el ritmo cuando Indiana empiece el colegio, y si la cantante encuentra el hueco de autocuidado que hoy no tiene. De momento, el silencio del padre es una noticia en sí mismo. Cosas que pasan en 2026.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Aquí el drama es de puertas adentro y con pañuelo, no de sobre rojo y plató encendido.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Gisela, que sale digna y creíble; pierde el circo del corazón, que hoy se queda sin titular de guerra.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Silencio del padre y, como mucho, una portada amable. El próximo capítulo llegará con disco nuevo o con boda.







