Roberto Leal ha vuelto a Alcalá de Guadaíra (Sevilla) para grabar ‘El camino a casa’ y ha repasado su infancia sin filtros.
La lata de refresco que hacía de balón en el patio del colegio
Antes de los concursos, de los platós y de las campanadas, en el patio del colegio de Roberto Leal una lata de refresco podía hacer las veces de balón. Lo ha recordado el propio presentador al regresar con Albert Espinosa a la ciudad sevillana en la que soñó con ser futbolista, aunque él mismo reconoce que era muy malo. Ahí empezó todo.
En ese recorrido también apareció su padre, que empezó a trabajar de albañil con apenas once años. Cuando las notas del instituto no acompañaban, en lugar de enfadarse le animó a estudiar, porque él no había podido hacerlo. Según contó Leal, aquella conversación le hizo tomar conciencia de las oportunidades que tenía gracias al esfuerzo de sus padres.
Con su madre, Mercedes Guillén, compartiría años más tarde un viaje muy distinto: el programa que firmó con ella en Antena 3, ‘Nos vamos de madre’, en el que ambos recorrieron Estambul, Edimburgo, Marrakech y Oporto combinando conversaciones con retos. Para conocer el lugar donde creció no hace falta irse tan lejos, basta con poner rumbo a una ciudad a pocos kilómetros de Sevilla. Menos mal que existe la tele.
Del cerro del castillo al molino de la Aceña: el mapa de su ciudad
El castillo marca el perfil de Alcalá con torres, murallas y almenas. La colina en la que se asienta conserva huellas de ocupación humana desde la Edad del Bronce, aunque la fortaleza que se ve hoy tiene su origen en tiempos de los almohades, a partir del siglo XII, y en sus posteriores ampliaciones.
Hay presentadores que presumen de plató y otros que presumen de barrio: Leal acaba de dejar claro de qué lado está.
Desde el conjunto defensivo el paseo puede continuar hacia el Guadaíra, siguiendo la orilla agua arriba, desde el entorno del puente del Dragón hasta el molino de la Aceña. El puente merece una parada propia porque su estructura adopta la forma de ese animal fantástico que le da nombre, a los pies del cerro.
Los molinos explican por qué a Alcalá se la conoce también como la ciudad de los panaderos. Durante siglos, de aquí salió el pan que abastecía a Sevilla, transportado primero a lomos de mulos y después en tren. Recorrer la ribera permite seguir esa historia sobre el terreno, con paradas como el molino de la Aceña o el del Algarrobo. Agua, trigo y hornos.
Hay otro molino que merece un pequeño desvío, el de la Mina, conservado bajo el Teatro Gutiérrez de Alba. Dejó de funcionar en la década de 1920 y el teatro se construyó encima. Hoy es posible acercarse al subsuelo mediante una pasarela y ver los elementos excavados en la roca y el cauce de un manantial.
La historia del pan tiene una continuación muy práctica a la hora de sentarse a la mesa. Bollos, teleras, molletes o regañás forman parte del repertorio local, y la antigua Harinera del Guadaíra alberga el Centro de Interpretación de la Industria Panadera junto a la oficina de turismo, con la información práctica del municipio en su ficha de Wikipedia. La cocina local presume de gazpacho, pescaíto frito espinacas y migas, y la repostería se lleva la palma con las tortas de Alcalá y las bizcotelas rellenas.
Por qué este tipo de televisión envejece bien (y por qué el municipio gana)
El formato de volver al origen no es nuevo, pero tiene una ventaja que ninguna entrevista de plató puede igualar: el escenario hace la mitad del trabajo periodístico. Cuando el invitado es alguien tan reconocible como Leal, la escapada funciona por partida doble. El espectador cotillea la biografía del famoso y, de propina, se apunta el destino para el próximo puente. Alcalá de Guadaíra se lleva un escaparate que no ha pagado y que ninguna campaña institucional replica con la misma eficacia.
Hay un detalle que suele pasarse por alto: este tipo de espacios envejece bien porque no depende de una exclusiva ni de una polémica, sino de un lugar que sigue ahí, con su castillo, sus molinos y sus panaderías abiertas. El propio Leal, que mantiene activa su cuenta oficial de Instagram, ha ido dejando pistas de la visita para sus seguidores. Si el episodio rinde en audiencia, la ruta quedará fijada en la memoria del espectador durante años. Bonito y rentable. Habrá que ver si el ayuntamiento aprovecha el tirón o se queda mirando cómo otros venden su propio patrimonio.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Un paseo familiar sin un solo zasca: drama justo para engancharse a la guía, no a la polémica.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Alcalá de Guadaíra con escaparate gratis; pierde quien siga creyendo que Sevilla capital es toda la provincia.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Antes de que acabe la temporada, media redacción habrá firmado su propia escapada a los molinos.







