El dinero se convirtió en uno de los asuntos más delicados de la entrevista de Belén Esteban en ‘¡De Viernes!’. La colaboradora aprovechó su regreso a Telecinco para reconstruir el episodio que, según su relato, terminó provocando uno de los últimos desencuentros con Jesulín de Ubrique: la decisión del torero de dejar de abonar la pensión de alimentos de su hija Andrea.
1El burofax de Jesulín de Ubrique
Según ha explicado Belén Esteban, todo comenzó con un burofax que recibió el pasado 19 de marzo, coincidiendo con el Día del Padre. En ese documento, Jesulín comunicaba que dejaba de pagar la pensión al considerar que Andrea, con 27 años, ya podía valerse por sí misma. Una cuestión que la colaboradora ha situado en el centro de la polémica familiar durante las últimas semanas.
Belén quiso dejar claro desde el primer momento que ella no ha demandado al padre de su hija por esta cuestión. «Es mentira que le haya demandado por haberle quitado la pensión», afirmó durante la entrevista, antes de explicar cómo reaccionó cuando recibió el burofax.
La colaboradora aseguró que, después de leer el documento, se puso en contacto con su abogada, Rosa María Somolinos, y también habló con Andrea. Según su versión, ambas llegaron a la conclusión de que no querían iniciar una batalla judicial por el dinero. «Estamos de acuerdo en que no le pase un duro», relató Belén, dejando claro que podrían haber reclamado por otras vías, pero optaron por no hacerlo.
La cuestión económica tenía, además, un antecedente. De acuerdo con el relato de Belén, Jesulín abonaba alrededor de 1.200 euros mensuales en concepto de pensión y durante los últimos cinco años había actualizado esa cantidad conforme al IPC. Sin embargo, la situación habría cambiado cuando Andrea tomó la decisión de continuar su formación fuera de España.
Fue entonces cuando, según Belén, surgieron nuevas diferencias. La colaboradora asegura que envió por correo certificado toda la documentación relacionada con los estudios de su hija, incluidos los datos del centro educativo, la residencia y los gastos correspondientes. Su intención era que el padre de Andrea conociera de primera mano el coste de la nueva etapa académica.
La respuesta que recibió, siempre según su versión, llegó a través de una conversación telefónica. Belén asegura que Jesulín le trasladó que su abogado le había indicado que no estaba obligado a pagar los estudios de Andrea en el extranjero. Una postura que la colaboradora no compartió y que provocó su malestar.
Belén recordó durante la entrevista que, según el acuerdo existente, determinados gastos debían repartirse al 50%. Por eso negó que los 1.200 euros mensuales que recibía Andrea pudieran considerarse suficientes para cubrir una carrera universitaria de cinco años en Londres.
En este punto intervino también la abogada de Belén, que explicó los criterios que, a su juicio, deben tenerse en cuenta para valorar la continuidad de una pensión de alimentos. Rosa María Somolinos señaló que la obligación no desaparece automáticamente por cumplir una determinada edad, sino que deben valorarse circunstancias como la existencia de ingresos propios y regulares o la situación formativa del hijo.
La letrada defendió que, en este caso, esas circunstancias no se daban, aunque finalmente se habría optado por alcanzar un acuerdo para evitar que el asunto terminara en los tribunales. Belén insistió en que fue una decisión voluntaria, tomada con el objetivo de no judicializar todavía más una situación familiar ya complicada.







