José Lamuño entrevista: el año sin poder caminar tras ‘Hasta el fin del mundo’ y su salto al cine

El actor relata en Diez Minutos cómo una doble rotura del tendón de Aquiles le dejó casi un año sin caminar y le arrastró a una depresión. Después llegaron el reality de TVE, dos películas y lo que él mismo define como el mejor momento de su vida.

José Lamuño pasó casi un año sin poder caminar y temió que los proyectos no volvieran. Hoy rueda dos películas.

La doble rotura del tendón de Aquiles que le borró un año entero

Lo cuenta en su entrevista con Diez Minutos sin adornos: se rompió el tendón de Aquiles dos veces y estuvo casi un año sin poder caminar. A la lesión se sumó una depresión fuerte, los proyectos parados y una rehabilitación que, según él, es muy cara. Estuvo casi un año sin poder caminar por una doble rotura.

Su propio resumen es demoledor: salió de un 2025 muy duro, con la sensación de que en esta profesión el que para se queda fuera. Él lo dice así: ‘si paras, te olvidan’. Y ahí, en un oficio donde el teléfono es el termómetro de tu carrera, un año en el dique seco asusta más que la propia lesión.

Y entonces cambió el guion.

Le dieron el alta en julio y en agosto ya estaba embarcado en ‘Hasta el fin del mundo’, el programa de aventuras de TVE en el que compartió ruta con Aldo Comas y en el que el equipo sumó 16.000 kilómetros. Lo define como una de las experiencias más bonitas de su vida. Después llegaron dos películas: ‘Crisálida’, con Macarena Gómez, y Andrea Duro, y ‘Mi pequeña familia rusa’, dirigida por Jordi Calvet.

Cuando el trabajo se mide en llamadas que suenan, un año sin poder caminar es también un año de silencio.

De ‘Médico de familia’ en el salón a dos rodajes seguidos

La vocación viene de lejos. De niño torturaba a su hermana para jugar a ‘Médico de familia’: él hacía de Emilio Aragón, ella de Lydia Bosch, y el cajón de los medicamentos de su madre hacía de atrezzo. De niño se fabricaba cámaras con cajas de zapatos y escribía sus propios guiones.

Sus padres le apoyaron, aunque la idea no les hiciera ninguna gracia. Él se define como un chico rebelde al que le tocó demostrar que esto no era un capricho. De aquel salón salieron después ‘Amar es para siempre’, ‘Servir y proteger’, ‘Muertos S.L’, ‘La que se avecina’ y el reencuentro de ‘Física o química’, que para él fue cerrar un círculo emocional.

Casi cuarenta años y ninguna prisa.

‘Creo que voy a trabajar mucho más con 45 que con 30’, asegura. Cumple 40 el año que viene y presume de que le echan bastantes menos. Después de varias crisis vitales, la de la edad le hace hasta gracia.

También enseña la parte incómoda: la de mirarse al espejo y no gustarse, la de una autoestima que se lleva palos. Confiesa que le gustaría no ser tan emocional ni tan sensible, porque se entrega demasiado rápido. El actor reconoce que ha llegado a mirarse al espejo y verse horrible.

Cosas del oficio y de la cabeza.

Lo que su caso dice del oficio y de la tele de aventura

Su relato encaja en una tendencia muy visible de la televisión nacional: los formatos de aventura funcionan como refugio y relanzamiento de caras conocidas. Pero la prueba de fuego no es el concurso, son las dos películas. Y ahí Lamuño se juega algo más que un titular: si ‘Mi pequeña familia rusa’ y ‘Crisálida’ funcionan, la conversación pasará de los tendones a la taquilla; si no, se quedará en anécdota de temporada. La prueba de fuego no es el concurso, son las dos películas.

Hay algo más que merece la pena subrayar. Contar la lesión y la depresión en una entrevista, antes de que lo cuente otro, es una jugada de comunicación impecable: fija el relato, humaniza la marca y deja al sector con la boca cerrada. Durante años, este tipo de confesiones se guardaban por miedo a que el teléfono dejara de sonar. Hoy se cuentan y, además, suman. Spoiler: el público perdona casi todo menos que le mientan sobre lo evidente.

Queda una pregunta en el aire: si el impulso del reality se convierte en carrera de fondo en el cine o se queda en un buen titular de otoño. Se sabrá con los estrenos.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Ni traición ni carpeta, pero un año sin caminar y una depresión merecen respeto y bastantes titulares.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Lamuño, que convierte su peor año en relato de regreso; pierde el olvido, que era justo su gran miedo.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Si las películas responden, la próxima entrevista hablará de taquilla y no de tendones.