Aida Bao estrena ‘Cosas nuestras’ en RTVE y confiesa qué le duele más: «Un error me machaca más que una crítica»

La periodista gallega debuta como titular en la franja de las 19:00 horas junto a Aitor Albizua, con un formato que huye de la tertulia de gritos. RTVE le encargó el proyecto cuando ya estaba embarazada.

Aida Bao estrena este sábado ‘Cosas nuestras’ en La 1: su primer programa como presentadora titular en RTVE.

No es un matiz menor. Hasta ahora Bao había ocupado la silla de otros: 30 programas de ‘La hora de La 1’ y diez de ‘Mañaneros 360’ durante el verano, además de su paso como sustituta por ‘Malas lenguas’. Oficio acreditado y, hasta ahora, sin red propia.

‘Cosas nuestras’ se emite los sábados y los domingos a partir de las 19:00 horas con Aitor Albizua como compañero, y se presenta como un formato de actualidad y entretenimiento sin tertulia de gritos. Medioambiente, meteorología, costumbres españolas, interés social y política, sí, pero contada de otra manera.

‘Queremos que sea un tono, no sé si más relajado, pero desde luego más amable’, explicó la periodista gallega ante los medios. Ana María Bordàs, directora de Producción de Contenidos de RTVE, ya había avisado de que no van a entrar en el fondo político de las cosas: eso lo bordan otros programas de la parrilla.

De sustituta a titular: lo que RTVE le encargó ya embarazada

Hay un detalle que ella misma ha puesto encima de la mesa y que dice bastante de cómo se ha cocinado el proyecto: la apuesta llegó cuando Bao ya estaba embarazada. ‘Aparte de ser una embarazada, soy una profesional‘, respondió cuando la primera pregunta de la rueda de prensa fue sobre su estado y no sobre el espacio que va a conducir.

Fricción, ninguna, según su relato: RTVE, dice, le ha puesto ‘todas las facilidades’ desde el principio. La presentadora reivindica que debería ser la norma: empezar un proyecto, irse de baja cuando toque médicamente y regresar después con total naturalidad. Que una televisión pública lo haga, insiste, ‘no debería ser noticia’.

El ruido de las redes se apaga en un par de días; el error propio, en cambio, se queda a vivir en la cabeza de quien lo comete.

El episodio de Vivas y la frase que resume su manera de trabajar

En su memoria sigue aquel minuto y medio de la entrevista a Juan Jesús Vivas en ‘La hora de La 1’: la repregunta que consideró deontológicamente obligada y el aluvión de violencia verbal que llegó después por redes. ‘Me impactó un poco’, reconoce, aunque tiene claro que eso no puede condicionar la entrevista del día siguiente.

Su termómetro interno es otro: ‘Yo salgo del trabajo muchísimo más machacada si un día cometo un error, que si después un partido político o una persona muy concreta critica algo de mi trabajo’, admite. Y remata con una frase que bien podría colgarse en cualquier redacción: dejarse arrastrar por lo que dicen en redes es ‘una trampa mental’.

Sobre la imparcialidad tiene una tesis incómoda y bastante razonable: no existe, porque no somos máquinas, pero sí existe la honestidad periodística. Traducido: dar al espectador todos los datos para que piense lo que le dé la gana, no lo que al presentador le convenga.

Un tono amable en la parrilla más crispada

El estreno encaja en un patrón que RTVE lleva meses repitiendo: fichar a quien ya ha demostrado oficio en sustituciones veraniegas y darle después una franja propia. Pasó con las voces que cubrieron ‘La hora de La 1’ durante el verano de 2026 y vuelve a pasar ahora, con dos nombres que llegan de la Cadena SER y que se conocen desde hace años. El movimiento tiene lógica industrial —salía barato, rendía bien y no necesitaba presentación— y un riesgo evidente: la tarde del fin de semana es una de las franjas más castigadas de la parrilla.

Y luego está el contexto que ningún comunicado recoge. En la televisión pública conviven una parte de la audiencia convencida de que TVE dice solo lo que quiere escuchar y otra que la ataca por sistema. En ese paisaje apostar por un formato ‘amable’ se lee como gesto político aunque no lo sea. Los repasos semanales de audiencias apuntan a que la mayoría de los espacios de esta órbita ha subido, lo que da aire y a la vez sube la exigencia: un tono amable que no encuentre público se convierte en arma arrojadiza.

Y queda una incógnita con fecha: qué pasa cuando Bao se ausente por la baja y el programa tenga que sostenerse sin su cara. Esa será la prueba de fuego real. De momento, la apuesta tiene todo el relato a favor y las audiencias, por escribir.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 4/10. Ni traición ni carpeta: aquí el salseo es el ruido de redes que ella misma desactiva.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Bao con su primera apuesta propia; pierde el hooligan de turno, que hoy no encuentra dónde morder.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: El lunes llegará el dato de audiencia y, con él, la primera comparativa interesada de la temporada.