La Reina Sofía ha cerrado en Nueva Orleans un viaje arropada por 35 familias descendientes de los isleños canarios del Misisipi.
El encuentro, celebrado el domingo 27 de septiembre en el Chalmette High School Performing Arts Center, en St. Bernard Parish, puso el broche a cuatro días de estancia en la ciudad. Doña Sofía llegó el jueves para participar en el III Simposio America&Spain250, dedicado a recuperar los vínculos históricos entre España y Estados Unidos.
Un grupo de descendientes han recibido a la madre de Felipe VI ataviados con los trajes típicos que vistieron sus antepasados canarios al llegar a Luisiana. Ninguna de esas familias ha perdido el hilo de su origen, y eso, más de dos siglos después, sigue sorprendiendo a quien lo mira desde España.
Ahí es nada.
Los apellidos que todavía recorren medio archipiélago
Los apellidos permiten reconstruir el mapa de Canarias sin salir del salón. Núñez de Villavicencio, Afonso, González Carbo, Messa, Molero, Torres, Assevedo y Marrero remiten a Tenerife. Estupiñán, Quintana, Pérez, Alemán y Artiles, a Gran Canaria. Menesses, De Armas y Trujillo, a La Gomera. Campos, a Lanzarote. Acosta, a Fuerteventura. Y Pérez, a La Palma.
La historia arranca entre 1778 y 1783, cuando cerca de 1.900 emigrantes canarios llegaron a Luisiana dentro de la política impulsada por Bernardo de Gálvez para poblar el territorio y reforzar su defensa. El delta del Misisipi era un enclave estratégico de primer orden, y la Corona quería proteger el sur de Nueva Orleans ante la amenaza británica. Hubo provisiones y recursos para levantar las casas de aquellas primeras familias. De sus asentamientos nacieron Galveztown, Barataria, Valenzuela, New Iberia y Saint Bernard Village, bautizada en honor de Gálvez y origen de la actual St. Bernard Parish.
España dejó en Luisiana apellidos, casas y una libertad firmada a mano; más de dos siglos después, todo eso sigue dando conversación.
De Bernardo de Gálvez a Agnes: el gesto que la Reina no ha olvidado
Antes de reunirse con los isleños, Doña Sofía rindió homenaje al otro gran protagonista de la huella española en Luisiana con una ofrenda floral ante la estatua de Bernardo de Gálvez, en el cruce de Canal Street y Convention Center Boulevard. La acompañó, entre otras autoridades, la alcaldesa de Nueva Orleans, Helena Moreno, que a su llegada el jueves le había entregado las llaves de la ciudad.
La manumisión que liberó a Agnes la firmó Gálvez en 1779, y el documento se conserva en el Museo del Cabildo, donde se lo mostraron a la Reina. También estuvieron Jane, Michael y Cintia Henderson Bronner, descendientes de aquella mujer esclavizada. En Washington, hace un año, Jane rompió a llorar ante Doña Sofía mientras le daba las gracias por una libertad que su antepasada nunca pudo agradecer. La respuesta de la Reina fue un abrazo.
Este domingo, las dos han vuelto a verse a los pies de la estatua de Gálvez, entre los himnos de España y Estados Unidos y la lectura del verso de homenaje a los caídos por España.
Emoción sin guion.
Por qué este viaje importa más de lo que parece
El simposio no es un acto de cortesía. Se enmarca en la conmemoración del 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, que se cumple este 2026, y España tiene mucho que reivindicar en ese relato: sin las campañas de Bernardo de Gálvez, la guerra de las Trece Colonias habría sido otra cosa. La Casa Real coloca así a Doña Sofía en el papel de embajadora de la memoria, un terreno donde no hay protocolo que discutir ni declaración que corregir.
La visita se apoya además en una comunidad organizada desde hace medio siglo. Los Isleños Heritage and Cultural Society of St. Bernard trabaja desde 1976 para preservar la historia, la música, las tradiciones y el legado lingüístico de aquellos canarios, con sede en el Isleños Museum and Historic Village. Entre los asistentes al encuentro estaba Mike Bayham, miembro de la Cámara de Representantes de Luisiana y parte de la propia comunidad, un detalle que mide mejor que cualquier discurso el peso real de esa herencia en la política local.
Hay otra lectura de fondo, y es más terrenal: la Corona necesita relatos largos, compartidos y sin polémica, y Luisiana es un filón. Aquí no hay gesto que corregir, solo apellidos canarios, una estatua y un documento de 1779 que sigue dando portadas doscientos cuarenta y siete años después. Habrá que ver si la huella española ocupa un lugar central en los actos que aún quedan por celebrar de este aniversario redondo. Más contexto institucional, en la web oficial de Casa Real.
Dos siglos y contando.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 5/10. Aquí no hay traición ni carpeta: hay emoción real y una estatua, que es otro tipo de espectáculo.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana la memoria de los isleños, que por un día son portada nacional; pierde la agenda del salseo, que hoy se queda sin carnaza.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Sin réplica posible: cuando Doña Sofía vuelva, la prensa rosa irá a por el look y no a por el discurso.







