El Hotel Jerome de Aspen y Moncler Grenoble estrenan un senderismo alpino de lujo a 2.400 metros de altitud. La firma alpina y el hotel decimonónico de Colorado han unido fuerzas para transformar una caminata en una experiencia de temporada, con guía especializado y equipación numerada.
El kit de cien ediciones que Moncler Grenoble ha diseñado para el Jerome
Tal y como se ha publicado en Vogue, el programa bautizado Hotel Jerome Treks by Moncler Grenoble se limita a cien unidades —o cien salidas, según se mida—. Cada huésped recibe un kit con termo, sombrero, cuaderno de campo y parches personalizados, y un desayuno de montaña en el hotel. El traslado hasta el valle de Castle Creek, de una docena de millas, termina donde espera el guía.
A cinco minutos a pie del Jerome, la boutique de la firma resuelve lo que falte —pantalón técnico, zapatilla de trail, chaleco utilitario— con cita privada incluida. La colección Grenoble es el laboratorio alpino de la casa italiana, y aquí se prueba en el terreno para el que fue diseñada. El valle, por cierto, no es ajeno a estas operaciones: mucho antes de que Prada, Gucci y Louis Vuitton instalaran sus escaparates, Aspen ya mezclaba cowboys, buscadores de plata y refugiados del movimiento hippie.
La ruta admite dos registros. El sendero River Run propone dos horas suaves entre álamos, arroyos y salvia; el Cathedral Lake exige cinco o seis horas de subida franca. La altitud, casi 2.400 metros, aconseja beber agua sin moderación: el mal de altura no distingue entre A-Listers y excursionistas.
De la mina de plata al silencio de Ashcroft: la lección del guía de ACES
Charlie Robinson, del Aspen Center for Environmental Studies, conduce al grupo entre las ruinas de Ashcroft, un pueblo fantasma que existió apenas unos años durante la fiebre de la plata y el oro del siglo XIX. De Ashcroft quedan una ópera, un salón y una casa de huéspedes. El relato no esquiva el capítulo incómodo: la expulsión forzada del pueblo ute, maestro en el manejo del caballo, que cazaba alces en estos valles cada verano.
El verdadero lujo de Aspen no es el mármol del vestíbulo, sino caminar seis horas sin cruzarse con nadie.
El paseo también tiene botánica. Robinson señala al mirlo acuático americano, único pájaro cantor acuático del continente, y a la genciana verde, una planta que acumula energía durante veinte o ochenta años para florecer una sola vez en en toda su vida. Alterna el dato preciso con el silencio, que es exactamente lo que se le pide a un buen guía.
Datos que no salen en ninguna guía de estilo.
La caminata termina en la cabaña de Toklat, levantada en el verano de 1948 por Stuart e Isabel Mace, la pareja que ayudó a construir el ADN medioambiental de Aspen. Allí espera el picnic del chef del Jerome y, de vuelta en el hotel, una hora de masaje en el Yarrow Spa con botánicos alpinos.
Por qué las casas de lujo han dejado de vender y han empezado a programar
La operación de Aspen no es un capricho aislado. Las casas de moda han pasado de vender productos a vender tiempo: Prada Mode, Gucci Memoria o los cafés de firma que han colonizado media docena de capitales responden a la misma lógica. El Hotel Jerome, monumento del siglo XIX incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos, aporta lo que ninguna tienda puede: un Living Room donde se cuece el cotilleo local, un J Bar con historia literaria y un speakeasy, Bad Harriet, al que se entra por una puerta falsa de Main Street.
Moncler, por su parte, compra kilómetro alpino y credibilidad medioambiental de la mano de ACES, una organización con décadas de trabajo de campo a sus espaldas. El resultado es una experiencia que no se puede replicar en una flagship de Nueva York ni en un pop-up de Los Ángeles, y eso —la escasez geográfica— es hoy el bien más caro del mercado del lujo. Cuando todo el mundo puede comprar el mismo abrigo, la diferencia se fabrica en el paisaje.
Queda la letra pequeña: cien plazas, reserva previa y una temporada corta que coincide con el cambio de color de los álamos. La próxima ventana se abre con la vista puesta en las primeras nieves, cuando Aspen recupera su otra personalidad, la de las segundas y terceras residencias. Quien quiera entender por qué este valle lleva un siglo fascinando a millonarios y escritores tendrá que calzarse las botas.
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Moncler refuerza su relato alpino fuera de la pasarela, y el Jerome se consolida como el epicentro social del valle.
- 💎 El detalle de lujo: Kit de edición limitada a cien unidades, boutique de la firma a cinco minutos y masaje final en el Yarrow Spa.
- 🗣️ El entorno cuenta: Los guías de ACES insisten en que la ruta no es un desfile: el bosque sigue mandando sobre el calendario.







