Susanna Griso da una noticia importante que afecta a la nueva temporada de ‘Espejo Público’

Susanna Griso se prepara para afrontar una nueva temporada al frente de ‘Espejo Público’. La presentadora, que acumula ya dos décadas vinculada al programa de Antena 3, encara el nuevo curso televisivo después de un verano especialmente importante en el terreno personal, marcado por su boda con Luis Enríquez. Ahora, con el regreso a la rutina, Griso vuelve a poner el foco en la actualidad y ofrece algunas pistas sobre el papel que tendrá el programa en los próximos meses.

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La política invade ‘Espejo Público’

Susanna Griso

La polarización es otro de los grandes asuntos que preocupan a la presentadora. Griso reconoce que existe una creciente necesidad social de colocar a cada periodista en una determinada posición política. «La gente tiene como mucha necesidad de encapsularte», apunta.

Frente a esta tendencia, la periodista reivindica la honestidad por encima de una supuesta objetividad absoluta. «Yo no aspiro a una máxima objetividad porque soy consciente de que la mirada siempre es subjetiva», reconoce. Sin embargo, considera fundamental actuar con honestidad dentro de esa subjetividad.

Para Griso, esa forma de entender el periodismo implica no tener una posición fija frente a todos los acontecimientos. Un periodista puede criticar al Gobierno y, en otro momento, defender determinadas decisiones, del mismo modo que puede cuestionar a la oposición y coincidir con ella en otros asuntos.

La presentadora también se ha referido a uno de los asuntos de actualidad que más le han sorprendido en los últimos tiempos: las informaciones relacionadas con José Luis Rodríguez Zapatero. Griso reconoce que se encuentra «bastante ojiplática» ante lo que ha trascendido sobre el expresidente.

Su relación con Zapatero, según recuerda, siempre fue buena en el terreno personal y profesional. La periodista asegura que podían conversar y discutir sobre diferentes cuestiones y que existía una relación basada en el intercambio de opiniones.

Por eso, si las informaciones que afectan al expresidente terminaran confirmándose, Griso considera que se produciría una contradicción difícil de asumir. Habla de una posible «disonancia entre el personaje y la persona» y reconoce que le costaría creerlo.

«Para mí sería una de las mayores decepciones de mi vida», confiesa. Una frase especialmente contundente que demuestra hasta qué punto las informaciones han sorprendido a la presentadora.

En cuanto al modelo televisivo actual, Griso también analiza el creciente protagonismo de las tertulias. La periodista admite que quizá se puede hablar de una «tertuliacracia», aunque rechaza la idea de que los colaboradores pretendan saber de todo.

Cuando se trata de cuestiones técnicas o asuntos especialmente complejos, explica que los programas recurren a especialistas y profesionales de cada ámbito. La opinión y el análisis, por tanto, conviven con la intervención de expertos cuando la situación lo requiere.

Esta dinámica se repite, según explica, en acontecimientos como incendios, accidentes y otras situaciones de emergencia, donde los programas necesitan recurrir a personas con conocimientos específicos para explicar lo que está ocurriendo.