Jacob Elordi no solo sobrevivió a Nate Jacobs: se encerró en un ataúd con una boa constrictor durante dos días para la última temporada de ‘Euforia’. El actor australiano, conocido por papeles en Jacob Elordi, desveló en el programa ‘Jimmy Kimmel Live!’ los extremos a los que llegó Sam Levinson para filmar la muerte de su personaje.
La confesión más salvaje de Jacob Elordi en ‘Jimmy Kimmel Live!’
El intérprete de 29 años compartió anécdotas con su compañero de reparto Colman Domingo, quien ejercía de presentador invitado en la emisión del pasado 20 de julio. «Creo que Sam me trajo de vuelta para torturarme», bromeó Elordi, recordando las seis semanas en las que un tipo de dos metros le propinaba palizas en el set. Pero la parte más escalofriante llegó con el episodio final, donde Nate muere enterrado vivo tras la mordedura de una serpiente de cascabel.
El actor permaneció encerrado en un ataúd durante cuarenta y ocho horas con prótesis y una lengua falsa, sin poder ver nada. «Y entonces Sam metió serpientes en el ataúd», relató con una naturalidad que descolocó al público. Lo más sorprendente es que Elordi aseguró estar «bien con ello».
La serpiente que interpretaba a la mortífera cascabel era en realidad una boa constrictor de carácter dócil. «Tenía una personalidad muy agradable. Era muy tranquila y soñolienta; creo que no había tomado mucho el sol», explicó el nominado al Oscar. Para que el reptil resultara amenazante, Elordi tuvo que despertarlo a empujones, pero el animal se comportaba como un perrito que se acurrucaba a sus pies.
El verdadero terror de Jacob Elordi no son las serpientes, sino el agua de fregar
A pesar de las situaciones límite, el actor —que en los últimos meses ha sido visto con Kendall Jenner— confesó que el rodaje fue divertido: «No tienes frases, solo tienes que gritar. Es genial». Sin embargo, cuando le preguntaron por sus miedos reales, la respuesta dejó a todos helados. No son las serpientes ni los ataúdes: es el agua de lavar los platos.
El terror más genuino del protagonista de ‘Euforia’ se esconde en el fregadero, no en una caja de madera con un reptil.
«¿Sabes cuando el agua se llena de restos de pollo desmenuzado y un poco de lenteja? Está siempre tibia y no hay nada que puedas hacer. Metes los dedos ahí…», dijo visiblemente asqueado. Colman Domingo no daba crédito a que eso pudiera superar a una boa constrictor, pero Elordi sentenció: «Tú no sabes lo que hay en esa agua».
Más allá del morbo: el rodaje extremo que define la televisión de Sam Levinson
Esta no es la primera vez que el creador de ‘Euforia’ lleva a sus actores al límite. Levinson ya había generado polémica con los rodajes de ‘The Idol’, donde supuestas condiciones extremas alimentaron titulares. Sin embargo, el propio Elordi parece abrazar el método: al fin y al cabo, su Nate Jacobs pedía una muerte a la altura de su trayectoria tortuosa. La industria observa con fascinación y cierto escalofrío cómo se difumina la línea entre la interpretación y el aguante físico en las producciones de prestigio.
Es cierto que estas confesiones alimentan la leyenda de un Hollywood que fetichiza el sufrimiento actoral a golpe de clickbait, pero también demuestran que el público devora cada detalle escabroso. Mientras Elordi bromea sobre sus fobias domésticas, el rodaje de su muerte en ‘Euforia’ ya forma parte del imaginario de una generación que entiende la intensidad como moneda de cambio. Y con la nueva temporada en el horizonte, cada nuevo fichaje de Levinson disparará la misma pregunta: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar?
El Veredicto VIP
- 📸 Imagen pública: Elordi refuerza su perfil de intérprete comprometido, capaz de convertir una anécdota extrema en un relato magnético sin perder el sentido del humor.
- 💎 El detalle de lujo: Una boa constrictor real —no un animatrónico— y cuarenta y ocho horas de reclusión en un espacio claustrofóbico con prótesis: el rodaje de la muerte de Nate Jacobs es ya historia viva de la serie.
- 🗣️ El entorno cuenta: Fuentes próximas al equipo de producción apuntan a que la elección del ataúd y el reptil fue una decisión meditada por Levinson para extraer la reacción más visceral del actor. El silencio del creador solo alimenta el mito.







