Rocío Muñoz suelta la bomba: Omar Montes la presionó para abortar en clínicas clandestinas

La joven que asegura estar embarazada del cantante ha mostrado en Antena 3 los mensajes que probarían las presiones recibidas. Sus amigos le habrían llegado a ofrecer llevarla a clínicas ilegales.

Rocío Muñoz se ha plantado en ‘Y ahora Sonsoles’ con el móvil en la mano y una historia que deja a Omar Montes en una posición muy comprometida. La joven, que asegura estar embarazada del cantante, ha detallado cómo él y su círculo más cercano la presionaron para interrumpir el embarazo. Y ojo, porque la cosa va mucho más allá de una sugerencia incómoda: hablamos de clínicas clandestinas, amenazas veladas y una presión que, según su relato, llegó a ser física.

Del ‘no quiero que pases por esto sola’ a las llamadas insistentes

La relación entre Rocío y Omar Montes arrancó en 2024, cuando ella trabajaba en una clínica y él ya llevaba cuatro años con Lola Romero. El cantante le aseguró que dormían en habitaciones separadas y que no tenía pareja. Así, el primer encuentro íntimo se produjo en octubre de aquel año.

Al principio, Montes se mostró cariñoso y atento. Todo cambió cuando ella le comunicó el embarazo. En los primeros mensajes de WhatsApp, él reaccionó con apoyo: “No quiero que pases por esto sola”. Pero duró poco. A las pocas horas, el tono viró hacia la sugerencia de abortar. “Habló con un amigo y cuando me vuelve a llamar me habla del problema que se le viene encima con la familia de Lola Romero”, ha relatado Rocío en el programa. La propuesta fue tan fría como clara: “Me pidió abortar ahora y que en unos meses nos pusiéramos a ello otra vez”.

La negativa de Rocío desató una campaña de presión por parte de los amigos del artista. Llamadas constantes, mensajes con direcciones de clínicas de aborto y la insistencia en que podían hacerlo “en cualquier semana”. Una de las revelaciones más estremecedoras ha sido la oferta de llevarla a clínicas clandestinas, un extremo que ella misma ha descrito como aterrador. “Sus amigos me llamaban y me decían que iba a acabar con la vida de Omar si el embarazo seguía adelante”.

La presión no se quedó en el teléfono: cuatro o cinco personas le esperaban a la salida de su trabajo para intimidarla.

Rocío, visiblemente afectada, ha asegurado que llegó a temer por su seguridad y la del bebé. En uno de los mensajes que mostró en directo, ella le dejaba claro a Montes: “Te pido que si piensas eso de mí, te olvides de mí y del bebé. Y no es que quiera un hijo tuyo, es que estoy embarazada y es tuyo”. A día de hoy, el cantante no se ha pronunciado públicamente.

La sombra de Lola Romero y el miedo a manchar la carrera

El factor detonante de las presiones parece tener nombre propio: Lola Romero, la pareja oficial de Omar Montes. Según la versión de Rocío, el entorno del artista temía las consecuencias familiares y mediáticas que un hijo fuera de la relación pudiera acarrear. La solución, según ese mismo entorno, era borrar el problema. Y cuanto más discreto, mejor: de ahí la mención a clínicas clandestinas que operan al margen de cualquier control.

La grabación de la entrevista ha corrido como la pólvora en redes. Mientras unas cuentas de cotilleo amplifican las declaraciones, otras señalan el silencio de Montes como un intento de aguantar el chaparrón. No es la primera vez que una figura pública se ve envuelta en una polémica de este calibre, pero la crudeza del relato —con intimidación callejera incluida— añade un punto de gravedad que va más allá del salseo clásico.

Famosos, embarazos inesperados y la presión que nunca debería normalizarse

Conviene poner el foco en un patrón que, por desgracia, se repite cada poco en la crónica social: la presión para que una mujer interrumpa un embarazo cuando el famoso de turno siente que se le tambalea el estatus. Casos como el de Kiko Rivera u otras figuras mediáticas han aflorado testimonios similares en los últimos años, aunque rara vez con el nivel de detalle que Rocío Muñoz ha puesto sobre la mesa.

Lo inquietante no es solo la sugerencia de abortar —por dura que sea— sino la normalización de mecanismos de coacción: desde la insistencia telefónica hasta el acercamiento físico al centro de trabajo. Es la dinámica de quien cree que el poder adquisitivo o la fama le autoriza a decidir sobre el cuerpo ajeno. Y eso, cuando se verbaliza en un plató de televisión, obliga a mirar el drama con otros ojos.

De puertas para adentro, lo que toca ahora es ver si Montes rompe su silencio o si confía en que la tormenta amaine. La hemeroteca está llena de escándalos enterrados a golpe de comunicado, pero esta vez la denunciante ha sido valiente y ha puesto pruebas encima de la mesa. El próximo movimiento es suyo. O de su abogado.

El Termómetro de Cotilleo

  • 🌡️ Nivel de drama: 9/10. Amenazas, clínicas ilegales y silencio del protagonista. Tema para semanas.
  • 🏆 Quién gana, quién pierde: Gana Rocío Muñoz por valentía al contarlo con pruebas; pierde Omar Montes que, de momento, calla y deja que el relato crezca sin réplica.
  • 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: Lo previsible es un comunicado tibio del artista o una entrevista pactada en las próximas 48 horas. Si no hay nada, el silencio será interpretado como una confirmación.