Que el artista urbano pase de calentar al Papa en el Camp Nou a enfriarse en una celda de Sevilla es un plot twist que ni el mejor guionista de Netflix. Pero así ha sido. La semana de Beret ha sido de infarto: cima de su carrera el lunes, detención por presunta agresión sexual el jueves. Y ahora, en medio del huracán, su agencia contraataca.
Las únicas imágenes que corren son las de un tipo esposado, con pena, y un comunicado que trata de poner orden. El equipo del cantante ha fichado a un despacho de abogados especializado en delitos sexuales, según ha confirmado a ‘La Razón’, y se juegan el todo por el todo.
Del éxtasis papal al juzgado de guardia
El pasado domingo Francisco Javier Álvarez Beret, nombre real del artista, cantaba ante el Papa León XIV en el Estadio Olímpico de Barcelona. Era el broche de oro a una gira que le había consolidado como uno de los cabezas de cartel del reggaetón patrio. Menos de 48 horas después, la Policía Nacional le detenía en Sevilla por un presunto delito de agresión sexual. La presunta víctima, una chica mayor de edad, asegura que fue violada el pasado mes de abril y que el cantante la abordó tras un concierto.
De momento hay secreto de sumario y pocos detalles públicos. Lo que sí sabemos es que Beret ya ha pasado a disposición judicial, ha quedado en libertad con medidas cautelares: retirada de pasaporte y una orden de alejamiento de 500 metros respecto a la denunciante. Nada de prisión preventiva, pero el daño reputacional ya está hecho.
Pasó de cantar para un pontífice a rendir cuentas ante un juzgado de Violencia contra la Mujer en menos de una semana.
El comunicado que blinda su inocencia (de momento)
La agencia Urbania Entertainment no ha tardado en mover ficha. En un texto enviado a los medios, niega los hechos “rotundamente” y anuncia que han reforzado la defensa del artista. “Hemos contratado a un equipo jurídico especializado que trabajará para acreditar la falsedad de las acusaciones”, reza el escrito, en el que recuerdan que la presunción de inocencia es un pilar del Estado de derecho. Vamos, que se ponen el traje de abogados y aprietan los dientes.
El comunicado tiene una lectura clara: Beret no va a soltar prenda en redes y su defensa se jugará entera en los juzgados. “Confiamos en que la investigación esclarecerá los hechos y restablecerá la verdad”, insisten. Mientras tanto, la maquinaria de la cancelación ya ha empezado: tres ayuntamientos que tenían contratado al cantante para sus fiestas de verano han anunciado que buscan sustituto.
El precedente que no ayuda
No hace falta ser muy avispado para recordar cómo el escarnio público fulmina carreras antes de que un juez dictamine. Casos similares en la industria musical han demostrado que la condena mediática suele ser más rápida y feroz que la judicial. Y aquí Beret parte con un hándicap: su imagen de chico bueno de barrio queda tocada, y aunque su equipo insista en la inocencia, los carteles de festivales ya se están reescribiendo.
Lo único cierto es que, por ahora, la batalla se libra en los despachos. El cantante está llamado a desaparecer del foco mientras sus abogados preparan la estrategia. Y si la investigación avanza rápido, podríamos tener un juicio mediático paralelo en menos de lo que tardas en tararear “Tirando a dar”.
El Termómetro de Cotilleo
- 🌡️ Nivel de drama: 9/10. De cantar al Papa a los juzgados en un plisplás: la vida real supera a la ficción barata.
- 🏆 Quién gana, quién pierde: Ganan los abogados especializados (el caso es suyo) y pierden los promotores de conciertos, que aún están buscando un cabeza de cartel para agosto.
- 🔮 ¿Habrá réplica o exclusiva pronto?: La defensa presentará pruebas para tumbar la versión de la denunciante en las próximas semanas. Beret callará hasta que haya sentencia.







