Morante de la Puebla ha salido de la UCI y ha decidido contarlo todo tras vivir una de las tardes más dramáticas de su carrera: “Me toqué buscando la sangre”.
3Una noticia impactante
El impacto de la cogida ha generado una enorme preocupación en el mundo del toreo, donde compañeros y aficionados han seguido con atención cada parte médico desde que Morante de la Puebla fue trasladado de urgencia. Las imágenes de su salida de la Plaza de Toros de la Maestranza en camilla reflejaban la gravedad del momento, con gestos de dolor que hacían temer lo peor. Con el paso de las horas, la confirmación de que la vida del torero no corría peligro trajo cierto alivio, aunque la recuperación será larga y exigente.
Este nuevo episodio vuelve a poner de manifiesto el riesgo extremo que asumen los toreros cada vez que se ponen delante de un animal, incluso figuras consolidadas con décadas de experiencia a sus espaldas. Morante, que llevaba años lidiando con el desgaste físico y mental de la profesión, había regresado con ilusión renovada, pero la realidad del ruedo le ha recordado de forma brutal que el peligro nunca desaparece. Aun así, quienes lo conocen aseguran que su vínculo con el toreo sigue intacto y que, una vez recuperado, no descarta volver a vestirse de luces.
Por ahora, el objetivo es centrarse en la recuperación y evitar cualquier complicación médica, siguiendo al detalle las indicaciones del equipo que lo atiende en el Hospital Viamed Santa Ángela de la Cruz. El entorno del torero se mantiene prudente y evita hablar de plazos concretos para su regreso, consciente de la delicadeza de la intervención a la que ha sido sometido. Mientras tanto, su testimonio ya forma parte de esas historias que retratan la cara más dura del toreo, donde cada tarde puede convertirse en una lucha real entre la vida y la muerte.







