La relación entre Irene Rosales y Kiko Rivera vuelve a situarse en el centro de la actualidad tras un nuevo cruce de declaraciones que, lejos de avivar el conflicto, ha dejado una inesperada conclusión. Después de semanas marcadas por tensiones públicas, ha sido ella quien ha dado un paso al frente para confirmar una noticia contundente: ha decidido enterrar el hacha de guerra. Un giro que llega justo después de la última aparición televisiva del DJ, en la que no dudó en lanzar duros reproches hacia la madre de sus hijas.
1La entrevista de Kiko Rivera
Todo comenzó este pasado viernes, cuando Kiko Rivera se sentaba nuevamente en el programa presentado por Bea Archidona y Santi Acosta para profundizar en su versión de los hechos. En esa entrevista, el artista abordó sin filtros su relación con Irene Rosales, dejando titulares especialmente delicados relacionados con la custodia de sus hijas. Según sus palabras, la situación vivida antes de la firma del convenio fue tensa, llegando incluso a asegurar que ella quiso introducir cambios económicos en el último momento, algo que, en su opinión, marcó un antes y un después.
Durante esa intervención televisiva, Kiko también cuestionó otros aspectos personales, insinuando que Irene no habría mostrado interés en mantener el contacto con su hijo Fran. Unas declaraciones que elevaron el tono del conflicto y que se sumaron a otros comentarios en los que el DJ interpretaba algunas publicaciones de su expareja como provocaciones directas. De hecho, al ver en plató una imagen de una cena compartida por Irene en redes sociales junto a su actual pareja, el empresario Guillermo Famín, reaccionó con frialdad asegurando que se trataba de “una provocación en toda regla”.
Lejos de responder con la misma dureza, Irene Rosales optó por una estrategia completamente distinta. Apenas un día después, ella y Guillermo compartían con naturalidad un momento cotidiano en redes sociales, saliendo a correr juntos y comentando con ironía que la cena de la noche anterior les había provocado ardores. Un gesto aparentemente inocente que muchos interpretaron como una respuesta indirecta a las palabras del DJ, demostrando que la pareja prefiere tomarse la situación con humor.
Sin embargo, el momento clave llegaría poco después, cuando ambos fueron abordados por la prensa tras su entrenamiento. Fue entonces cuando Irene, con una sonrisa tranquila, decidió zanjar la polémica con una declaración breve pero muy significativa. “Yo estoy muy bien”, aseguraba ante las cámaras, antes de añadir que, al menos por su parte, cualquier conflicto con Kiko Rivera “ya está enterrado”, dejando claro que no tiene intención de continuar con la confrontación pública.

