En medio de polémicas, despedidas de los escenarios y batallas legales con Gabriela Guillén por el reconocimiento de su hijo David, Bertín Osborne ha dado un golpe de timón en sus redes sociales para hablar de algo completamente diferente. Esta semana, el cantante sevillano de 71 años ha sorprendido a su comunidad de más de medio millón de seguidores en Instagram con una publicación que se aleja por completo del ruido mediático que le ha rodeado en los últimos meses. Y lo ha hecho desde el lugar que más le da la paz: su finca andaluza.
El artista reside desde su separación de Fabiola Martínez en la Hacienda San José, un impresionante cortijo ubicado en Alcalá de Guadaíra, a apenas quince minutos de Sevilla. Una propiedad que cuenta con cuadras, gallineros, más de veinte hectáreas de olivares y una yeguada a la que Bertín dedica gran parte de su tiempo. Lejos de los focos, allí construye su rutina diaria mientras prepara lo que promete ser su gira de despedida de los escenarios, que arranca en mayo en Zaragoza y concluirá, al menos, en julio con un concierto en Madrid.
Pero fue en la mañana del viernes cuando el intérprete de ‘Como un vagabundo’ compartió una publicación mucho más íntima que los habituales anuncios de fechas y bolos. En el texto que acompañaba al vídeo, Bertín se reivindicó como alguien que ha elegido conscientemente la soledad y el campo como forma de vida, adelantándose a las críticas con una reflexión que no dejó indiferente a nadie. «Me llaman loco por vivir sólo en el campo. Pero, ¿hay algo más bello que esto? Nietzsche decía que ‘la valía del ser humano se mide por la capacidad que tiene de aguantar la soledad'», escribió, completando la idea con una dosis de humor: aseguró que quiere ganar «ese concurso» y que es «feliz así».
La noticia que más emocionó a sus fans llegó al final del post. Bertín Osborne desveló que la Hacienda San José ha recibido a una nueva inquilina. Con el orgullo y la ternura propios de quien presenta a alguien muy especial, el cantante mostró en vídeo a la recién llegada: una potrilla de color claro que galopa libre por los campos de su finca al ritmo de ‘El corrido del caballo blanco’. Su nombre ya lo tiene. «Esta nueva señorita se llama Bamba y aquí también será feliz conmigo», escribió Bertín, con esa mezcla de sencillez y calidez que tanto conecta con su audiencia.

La reacción de sus seguidores no tardó ni un instante en llegar, y los comentarios se multiplicaron bajo la publicación. El sentir general fue absolutamente coincidente con la filosofía de vida que el sevillano defiende, y los mensajes se convirtieron en un pequeño homenaje colectivo a la vida en el campo. «¡El campo es donde mejor se vive!», «Solo, lo que se dice solo, no estás», «Vivir entre naturaleza es un lujo», «Esta es la mejor locura que podemos padecer», «Una señorita con suerte» o «Te envidio muchísimo, en el buen sentido» son solo algunos de los mensajes que recibió el artista. Incluso no faltaron los que se fijaron en la protagonista de la historia: «Hermosos caballos, ¡qué maravilla!»
El contraste con el Bertín Osborne que ha copado titulares estos meses no puede ser mayor. Mientras sus relaciones personales y su situación económica han sido diseccionadas públicamente, él parece haber encontrado en Bamba y en los prados de su cortijo sevillano el refugio perfecto. Con Hacienda San José como hogar y una yeguada que sigue creciendo, el artista manda un mensaje claro: hay una versión de su vida que prefiere vivir lejos del papel cuché, y esa es la que más le pertenece.

