Hay coincidencias que sorprenden incluso a quienes las protagonizan. Sheila Casas y Melyssa Pinto llevan meses consolidando una relación que va mucho más allá de la etiqueta de cuñadas. Se han dedicado palabras cariñosas en redes, han posado juntas en eventos como la Gala XIA Exclusive en Madrid y han dejado claro en más de una entrevista que la convivencia dentro de la familia Casas es buena de verdad. Pero ahora ha salido a la luz un detalle que une a las dos mujeres de una forma inesperada: ambas han tomado la misma decisión académica y están cursando la carrera de Psicología de forma online.
No es una anécdota menor. Que dos personas del mismo entorno familiar, con perfiles profesionales tan distintos y trayectorias tan diferentes, coincidan en apostar por la misma disciplina universitaria en el mismo momento vital dice mucho de las motivaciones personales que hay detrás de cada una. Y en este caso, las razones que han llevado a Sheila Casas y a Melyssa Pinto a dar ese paso tienen sus propios matices, aunque ambas apuntan en una dirección común: el deseo de crecer, de entenderse mejor a una misma y, en último término, de poder ayudar a los demás.

Sheila Casas fue la primera en compartirlo con sus seguidores a través de sus historias de Instagram, con la naturalidad que la caracteriza. La abogada, conocida también por su faceta televisiva y por ser la hermana de los actores Mario y Óscar Casas, explicó que cursa el grado a distancia para poder compaginarlo con su vida profesional: «De manera muy relajada eso sí, para poder alternar con la vida, trabajo». Una decisión práctica que la llevó a elegir la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), sobre la que no dudó en dar su valoración más honesta: «Está muy bien de precio, al ser a distancia es más económico que presencial. Un poco más cara que la UNED, pero por mi experiencia, recomiendo años luz la UOC».
Lejos de quedarse en los elogios, Sheila también habló sin filtros de los aspectos menos brillantes del sistema: «Estoy contenta con esta universidad, me falta algo de trato personal, pero con la app, correos y grupos de WhatsApp te enteras bien de todo». Y sobre la dinámica del grado, fue igual de concreta: «Hay bastantes trabajos para presentar, pero algunas asignaturas no hay exámenes, únicamente trabajos y en otras hacen media y tienes más posibilidad de aprobar». También advirtió de un cambio reciente que ha notado en el nivel de exigencia: «Aunque este año los profesores están más exigentes con las notas». Una guía en toda regla para cualquiera que esté pensando en dar el mismo paso.
Por su parte, Melyssa Pinto lo reveló en una entrevista en exclusiva con Divinity, en la que describió cómo es su rutina diaria actual: «Hago deporte, estudio (he empezado la carrera de psicología online). Genero contenido orgánico, creo contenido publicitario para las marcas con las que trabajo…». Una agenda apretada para una influencer que lleva tiempo demostrando que hay mucho más detrás de su perfil público. Y la motivación que la ha llevado a apostar por la Psicología no es casual: «La terapia me ha ayudado tanto en mi crecimiento personal que quiero ayudar también yo a los demás». De hecho, tiene muy claro cuál sería su vocación si un día decidiera salir del mundo digital: «Sería psicóloga, por eso he decidido volver a estudiar».
La trayectoria de Sheila antes de llegar a esta etapa académica es amplia y variada.Licenciada en Derecho, ejerce como abogada y cogestiona junto a su hermano Christian una empresa de representación artística cuyos clientes incluyen a los propios Mario y Óscar Casas. También ha pasado por la televisión, desde la interpretación en sus inicios hasta su etapa como colaboradora en Tardear, y llegó incluso a abrir un bar en Madrid llamado El Bosque de las Meigas tras ganar 120.000 euros en un concurso televisivo. Ahora, la Psicología se suma a ese currículum como el último capítulo de una mujer que no para quieta.
Dos mujeres, una misma carrera, dos caminos distintos que llevan al mismo sitio. La coincidencia entre Sheila Casas y Melyssa Pinto va mucho más allá de compartir familia: las une también la curiosidad, las ganas de aprender y la convicción de que nunca es tarde para empezar de nuevo.

