El distanciamiento entre Rosa Benito y Amador Mohedano ha dejado de ser un misterio. Durante años ambos habían intentado mantener una relación cordial tras su divorcio, especialmente por el bienestar de sus hijos, pero lo que en su día parecía un trato respetuoso terminó convirtiéndose en un enfrentamiento total que hoy ya nadie se esfuerza en disimular. La situación ha llegado a tal punto que Amador Mohedano reconoce que ya no quiere saber nada de su exmujer, una decisión que pone el punto final a una historia marcada por décadas de convivencia, familia y también por numerosos desencuentros públicos.
1La situación de Rosa Benito
Durante los últimos meses Rosa Benito había permanecido alejada de los focos mediáticos, intentando mantenerse al margen de polémicas y debates televisivos. Sin embargo, su regreso a la pequeña pantalla este fin de semana en el programa De viernes volvió a colocar su nombre en el centro de la conversación pública. Allí aseguró estar atravesando “una etapa dorada” de su vida, un momento en el que, según explicó, intenta mirar hacia adelante sin detenerse demasiado en los conflictos del pasado, aunque tampoco rehúye hablar de ellos cuando la ocasión lo requiere.
En esa entrevista televisiva, la colaboradora volvió a referirse a su complicada relación con Rocío Carrasco, la hija de Rocío Jurado y sobrina de su exmarido. Entre ambas no existe ningún contacto desde hace tiempo, y las palabras de Benito reavivaron la polémica. La exmujer de Amador Mohedano cuestionó abiertamente algunas decisiones personales de Carrasco, especialmente en lo relacionado con su vida sentimental y familiar, insinuando incluso que sigue enamorada de su expareja Antonio David Flores. Sus declaraciones, además, incluyeron críticas a su papel como madre y esposa, algo que no tardó en provocar reacciones muy duras en redes sociales y entre los seguidores del clan familiar.
Pero más allá del conflicto con Rocío Carrasco, uno de los momentos más llamativos de la entrevista fue cuando habló de su relación actual con Amador Mohedano. Durante años ambos intentaron mostrar una convivencia civilizada después de su ruptura matrimonial, manteniendo cierta cercanía por el bien de la familia. Sin embargo, ese equilibrio desapareció hace aproximadamente dos años, cuando Benito tomó una decisión drástica: bloquear completamente a su exmarido.
Según explicó ella misma, Amador Mohedano no puede llamarla ni enviarle mensajes, una medida radical con la que quiso cortar cualquier tipo de comunicación. Durante mucho tiempo ninguno de los dos quiso explicar con claridad qué había provocado ese punto de no retorno. De cara al público mantenían cierta ambigüedad, dejando entrever que algo serio había ocurrido, pero sin dar detalles concretos que permitieran comprender la magnitud del conflicto.
La ruptura emocional entre ambos quedó todavía más patente el pasado verano, cuando Amador Mohedano sufrió un problema de salud que obligó a ingresarlo y que llegó a poner en riesgo su vida. En aquel momento muchos se preguntaron si Rosa Benito daría un paso para interesarse por su estado o intentar un acercamiento. Sin embargo, eso nunca ocurrió. Ella no llamó ni se puso en contacto con él, un gesto que evidenció hasta qué punto la distancia entre ambos era ya insalvable.
En su intervención televisiva, Rosa Benito tampoco quiso entrar en detalles sobre el motivo concreto del enfrentamiento. Aun así, dejó caer algunas pistas que apuntaban a una supuesta traición a su confianza. Según explicó, todo comenzó cuando ella compartió cierta información con su exmarido y este terminó haciéndola pública o comentándola con otras personas. Ese gesto, aparentemente pequeño, fue para ella la gota que colmó el vaso.
Benito defendió su decisión con firmeza, explicando que prefirió apartarse para poder avanzar en su vida. Reconoció que le produjo tristeza tomar esa medida tan drástica, pero también aseguró que sentía que era lo correcto en ese momento. En su relato insistió en que había avisado previamente a quien debía hacerlo para explicar los motivos de su decisión y que, una vez tomada, no había marcha atrás posible.

