El futuro de Cantora tras su millonaria venta: este es el nuevo uso que le darán a la finca

La realidad tras esta venta es que pocas fincas en España cargaban con tanto peso emocional e histórico como Cantora. La propiedad que adquirió Paquirri en los años ochenta, y que durante décadas fue el hogar y el refugio de Isabel Pantoja, ha cerrado definitivamente una etapa.

La venta ya es una realidad, y con ella comienza un nuevo capítulo para unos muros que lo han visto todo: bodas, duelos, escándalos judiciales y una guerra familiar que dividió a una de las sagas más seguidas por el corazón español.

Todo empezó a torcerse cuando las deudas acumuladas de la finca terminaron por ponerla en manos del banco. Desde ese momento, el futuro de Cantora quedó en el aire durante meses. Se habló de subastas, de inversores interesados y de un proceso de negociación que avanzaba entre bambalinas mientras Isabel Pantoja vaciaba sus pertenencias y se instalaba fuera de la propiedad.

Desde hace un tiempo los camiones entraban y salían de la finca retirando mobiliario y enseres, y las imágenes que llegaban desde allí pintaban un escenario de abandono progresivo.

El comprador: un empresario extranjero

La confirmación de la operación llegó a través del programa Fiesta, que desveló los detalles de un cierre que llevaba semanas gestándose. Según lo contado en el espacio, «un empresario de origen libanés y nacionalidad francesa llevaba meses interesado en la deuda» y finalmente «ha conseguido hacerse con ella». El proceso no fue precisamente ágil. «Ha pagado 1.200.000 euros», detallaron, pero advirtieron que la operación se demoró considerablemente porque el comprador «ha tenido que pasar controles para acreditar el origen del dinero», algo habitual cuando el perfil del inversor es internacional y la transacción supera ciertas cantidades.

Lo que sí resultó llamativo fue la trayectoria previa de las negociaciones. Según la misma fuente, Kiko Rivera había estado en el centro de las conversaciones: «Le habían hecho una oferta por su parte, que él había aceptado inicialmente». Sin embargo, algo frenó ese acuerdo. «Isabel le pidió que no aceptara ese dinero, que buscaría inversores», relataron, lo que explicaría por qué la operación tomó finalmente otro camino y acabó en manos de un comprador externo a la familia.

De Cantora a una posible yeguada

Quizás lo más sorprendente de esta historia no sea el precio ni el comprador, sino lo que podría deparar el futuro de Cantora. El nuevo propietario no parece tener intención de mantenerla como vivienda. Según lo trasladado desde Fiesta, el empresario ya tiene en mente distintos proyectos para rentabilizar la propiedad, y «uno de los que más fuerza tiene es montar una yeguada». Un giro radical para una finca que durante décadas fue sinónimo de tonadilla, drama y familia.

El estado en que se encontró el comprador al hacerse con la propiedad tampoco invita al optimismo. Las informaciones que llegaron desde ‘El tiempo justo’ describían un panorama desolador. «La finca ha quedado totalmente arrasada«, aseguraron, añadiendo que «no se ha dejado prácticamente nada en el interior». Los testimonios fueron aún más crudos: «No hay ni interruptores, ni enchufes, ni sanitarios». En ese sentido, las advertencias desde los medios no dejaron lugar a dudas: «Quien la compre se va a encontrar con una ruina».

Un final que cierra décadas de historia

Cantora deja de ser el escenario sentimental que fue durante cuarenta años. Lo que en su día fue testigo del amor entre Paquirri e Isabel Pantoja, de la crianza de sus hijos y de innumerables episodios que llenaron portadas de revistas del corazón, afronta ahora una transformación radical.

Pero no hay nostalgia que valga cuando los números no cuadran. El nuevo propietario tendrá que invertir una cantidad importante solo para dejar el lugar habitable, pero lo que es seguro es que el capítulo más conocido de la finca ya pertenece al pasado.