Rocío Carrasco rompe su silencio y confirma el secreto de Antonio David Flores

La presencia de Rocío Carrasco en un evento cultural en Madrid terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados del panorama social del fin de semana.

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El secreto de Antonio David Flores

Antonio David Flores

El momento más delicado de la noche llegó cuando los periodistas decidieron abordar otro de los asuntos que sigue marcando la vida mediática de Rocío Carrasco: su larga batalla judicial con Antonio David Flores. La Audiencia Provincial de Madrid ha desestimado recientemente el recurso de apelación que Carrasco presentó después de perder la demanda en la que reclamaba 120.000 euros por vulneración de su derecho al honor y a la intimidad.

La demanda estaba relacionada con una entrevista concedida por Antonio David Flores en 2016 a la revista Lecturas, una exclusiva en la que el ex guardia civil —y exmarido de Carrasco— hablaba de diversos aspectos de su vida personal y familiar. Rocío Carrasco consideró en su momento que el contenido de aquella publicación vulneraba sus derechos, motivo por el cual inició un proceso judicial que se ha prolongado durante años.

La reciente resolución judicial supone un nuevo revés para la hija de Rocío Jurado, ya que la Audiencia Provincial ha confirmado la sentencia inicial que rechazaba su reclamación económica. La decisión ha sido interpretada por muchos como una victoria judicial para Antonio David Flores, un desenlace que inevitablemente vuelve a situar a ambos en el centro del foco mediático.

Ante las preguntas sobre esta derrota judicial, Rocío Carrasco optó por una actitud prudente y contenida, evitando entrar en detalles o reabrir públicamente el conflicto con el padre de sus hijos. Su respuesta fue breve pero clara, insistiendo en que atraviesa un momento de tranquilidad personal y que no tiene intención de seguir alimentando la polémica.

Estoy muy bien. De verdad que no… estoy tranquila, tengo la conciencia tranquilísima”, afirmó con serenidad. Sus palabras reflejaban un intento evidente de cerrar el tema y de no permitir que la conversación se desviara hacia un terreno que, según dio a entender, prefiere dejar atrás.

Cuando los reporteros insistieron en conocer su opinión sobre el fallo judicial, Carrasco volvió a esquivar la cuestión con una mezcla de ironía y determinación. Prefirió dirigir la atención hacia el entorno artístico que la rodeaba, recordando que la velada estaba dedicada a celebrar el talento pictórico de Aldo Comas.

Ya no voy a hablar de esas cosas. Mira qué bonito, estamos rodeados de arte”, respondió, señalando los cuadros que colgaban de las paredes de la galería. Su estrategia fue clara: desviar la conversación hacia un terreno más amable y alejado del conflicto judicial.

En ese mismo tono, cuando se le preguntó si se arrepentía de algo relacionado con este proceso o con decisiones pasadas, Carrasco volvió a recurrir a una respuesta que mezclaba evasiva y humor. “Me voy a arrepentir de no comprar un cuadro de estos”, dijo mientras observaba las obras expuestas, provocando algunas sonrisas entre los presentes.