Raquel Mosquera visita a su marido en la cárcel de Francia: «Me gustaría traerlo a España y reducir la pena»

Raquel Mosquera ha vivido en los últimos días un reencuentro emotivo con su marido Isi, tras ocho meses separados porque él se encuentra entre rejas de una prisión francesa. La peluquera viajó hasta París para una visita de apenas 30 minutos que dejó momentos de lágrimas y esperanza entre dudas.

El viaje cargado de nervios

Raquel Mosquera aterrizó en Francia acompañada por el equipo de televisión ‘De viernes’ que captó cada instante de su ansiedad. Antes de cruzar la puerta del centro penitenciario, se sinceró entre sollozos sobre lo que esperaba de ese primer contacto directo. “Espero que podamos abrazarnos. Nos queremos mucho y lo que ha pasado es bastante duro. Nos vamos a ver a los ojos y me dirá lo que me tenga que decir”, confesó, con la voz quebrada por la emoción acumulada desde julio pasado.

Llevaba en la mochila varios regalos pensados con cariño: cartas escritas por sus hijos, un crucifijo para que se sintiera protegido y un detalle personal que simbolizaba su unión. El encuentro se desarrolló en una sala sencilla, con una mesa y dos sillas, sin el frío cristal que separa en otras visitas. Pudieron mirarse de frente, tocarse y hablar sin barreras físicas, algo que Raquel valoró como un pequeño alivio en medio del caos.

Cómo surgió la detención

Todo empezó hace ocho meses en un aeropuerto de las Antillas francesas. Isi, de nacionalidad nigeriana, fue detenido por agentes franceses en un control rutinario. Resultó ser una mula de drogas: llevaba la sustancia oculta en su estómago, un riesgo mortal que Raquel aún recuerda con escalofríos. “Con todo el dolor de mi corazón tengo que decir que mi marido fue detenido por un tema relacionado con drogas”, reveló meses atrás en televisión, cuando por fin pudo confirmar los detalles tras llamadas confusas y gestiones con abogados y la embajada española.

Al principio pensó en una estafa o secuestro: “Me llaman y me vienen a decir que está detenido. Y yo dije: ‘Es una broma, ¿no? Es una estafa’”. Isi actuó como transportista, pero Raquel insiste en que no era su mundo habitual. Cree que una extorsión o problema económico lo empujó a ese paso en falso. “Quiero pensar que ha sido un chantaje, una extorsión o algo puntual por un problema de dinero”, ha repetido, defendiendo su inocencia en lo esencial mientras acepta las consecuencias.

El reencuentro y sus impresiones

Tras los 30 minutos, Raquel salió con el corazón dividido entre el alivio y la preocupación. “Hemos hablado de nuestras cosas. Lo he encontrado bien, pero se nota que el tiempo ha pasado aquí. Se lo noto en los ojitos, la carita… de pasarlo mal pensando en todo lo que ha dejado fuera”, relató con los ojos aún húmedos. Isi le explicó más sobre el caso, confirmando su versión de víctima de presiones externas, algo que ella intuía pero necesitaba oír de su boca.

Raquel salió llena de cariño, aunque con dudas pendientes que solo el juicio aclarará. La condena se extiende hasta el 8 de octubre de 2027, pero ella no se rinde: “Me gustaría traerlo a España y reducir la pena”, aspira, confiada en los abogados para mejorar sus condiciones.

El impacto en su vida diaria

Raquel, sevillana de 56 años y dueña de una exitosa peluquería, ha lidiado sola con el negocio y la crianza de Romeo, su hijo de 10 años con Isi.

Su historia de amor resistente ante la adversidad, resuena en un público que admira su fuerza. Este vis a vis marca un antes y un después: el silencio se rompe, y Raquel planea más viajes para sostener su relación hasta la libertad.