La última aparición televisiva de Irene Rosales ha provocado un auténtico terremoto mediático. La sevillana decidió sentarse en el plató de ¡De Viernes! para relatar con detalle cómo fue realmente su matrimonio con Kiko Rivera, una relación que durante años se presentó como sólida ante el público, pero que en privado estuvo marcada por episodios que ahora salen a la luz. Con una actitud serena pero visiblemente emocionada, la influencer confesó que durante mucho tiempo se sintió “muy humillada” por las repetidas infidelidades del DJ.
2Kiko Rivera ha sido señalado
Las palabras de Rosales han cobrado todavía más relevancia porque llegan poco después de que Kiko Rivera reconociera públicamente en el mismo programa que durante su matrimonio había cometido varias infidelidades. El hijo de Isabel Pantoja admitió que se trataba de un comportamiento del que no se sentía orgulloso y aseguró que era algo que jamás se perdonaría. Sin embargo, Irene ha querido explicar cómo vivió ella esos episodios desde el otro lado.
Uno de los aspectos que más le afectó fue la exposición pública que tuvo que soportar durante años. La sevillana explicó que en muchas ocasiones se convirtió en blanco de comentarios ofensivos en redes sociales, donde algunos usuarios la calificaban de “cornuda”. Ese tipo de ataques, sumados a las dificultades dentro de la relación, terminaron afectando profundamente a su autoestima.
En su intervención, Rosales reflexionó sobre la contradicción que sentía al enfrentarse a esos insultos mientras seguía intentando mantener su matrimonio. “¿Cómo pretendo que me respete la persona que está escribiendo ‘cornuda’ si el primero que no me respeta es mi marido?”, se preguntó durante la entrevista. Con esta frase, dejó claro que la falta de respeto dentro de la propia relación era lo que más daño le hacía.
La creadora de contenido también explicó que, aunque Rivera llegó a reconocer sus errores en algunas ocasiones, nunca fue completamente transparente sobre la magnitud de las infidelidades. Según relató, él admitía haber cometido fallos, pero jamás llegó a concretar cuántas veces había sido desleal. Esa falta de claridad, aseguró, contribuyó a mantener un clima de desconfianza constante.
A pesar de todo, Irene reconoció que durante años optó por perdonar y seguir adelante con la relación. “En once años no le he echado nada en cara”, explicó, subrayando que cuando tomaba la decisión de perdonar lo hacía de forma total. En su opinión, si una pareja decide continuar después de una crisis, no tiene sentido revivir constantemente los errores del pasado.
Sin embargo, con el paso del tiempo comprendió que esa actitud también tuvo un coste emocional muy alto. Rosales confesó que durante mucho tiempo no tuvo la fuerza necesaria para poner fin a una situación que la hacía sufrir. “He sido una persona a la que constantemente le han sido infiel”, admitió con sinceridad, reconociendo que ahora mira esa etapa con una perspectiva muy distinta.







