Última hora: La Reina Letizia ha hablado con el corazón en la mano y ha conseguido emocionar profundamente a Sonsoles Ónega durante la despedida de Fernando Ónega, uno de los referentes más destacados del periodismo español. La capilla ardiente se instaló hoy en la Casa de Galicia en Madrid, y la Reina quiso dejar claro que su presencia allí tenía un sentido muy personal: no solo rendir homenaje a un gran profesional, sino apoyar a una amiga en un momento de dolor.
Muere el padre de Sonsoles Ónega

La Reina Letizia destacó que Fernando Ónega era un “profesional artesano”, cuya trayectoria ha dejado una huella imborrable en la radio y en el periodismo en general. “Tiene todo el sentido venir a honrar hoy a Fernando Ónega porque vengo a darle un abrazo a mi amiga y porque es una manera de reconocer una profesión, la radio, y a un profesional como él”, afirmó, visiblemente emocionada.
Entre los asistentes también se encontraron personalidades de la política y la sociedad española, como el expresidente Mariano Rajoy, el empresario Mauricio Casals, el diplomático Alberto Aza y el Padre Ángel, quienes quisieron acompañar a la familia en este último adiós. El ambiente en la capilla ardiente fue de respeto y emoción, con periodistas, amigos y compañeros de profesión mostrando su cariño por quien fue considerado un referente del periodismo moderno.
En sus declaraciones a los medios, la Reina Letizia recordó que Fernando Ónega había sido un modelo a seguir desde sus años de estudiante de periodismo. “Teníamos a Fernando Ónega como un hombre inalcanzable, un profesional al que todos nos queríamos parecer”, afirmó, y añadió: “Fernando Ónega me ha acompañado toda la vida porque la radio ha estado en mi casa toda la vida”. Con estas palabras, la Reina subrayó la influencia que Ónega ejerció incluso en la vida cotidiana de quienes crecieron admirando su trabajo.
El detalle de la Reina Letizia

La Reina también destacó su relación con la hija de Ónega, Sonsoles, con quien mantiene una estrecha amistad desde que trabajaran juntas en CNN-Canal Plus durante los años 90. “Luego tuve la suerte de conocer a una de sus hijas en uno de los trabajos en los que era redactora, así que Fernando pasó a ser, además de un referente, el padre de mi amiga”, recordó la Reina, dejando patente la cercanía emocional que sentía hacia la familia.
Luciendo un traje negro de riguroso luto y el pelo semirrecogido con diadema, Doña Letizia aprovechó que no tenía compromisos oficiales para acompañar a la familia y compartir su respeto por el periodista fallecido. Junto a ella estuvo la periodista Marta Carazo, jefe de su secretaría, quien también mostró su apoyo durante toda la ceremonia.
Entre los colegas y amigos presentes, se encontraban nombres destacados del periodismo español, como Lorenzo Milá y su esposa, Sagrario Ruiz de Apodaca, Pepa Romero, quien sustituyó a Sonsoles Ónega en su programa, así como Joaquín Prat, Nieves Herrero, Carlos Alsina, Mariló Montero, Manel Fuentes, Ramón Sánchez Ocaña, Antonio Rossi, Paloma García-Pelayo e Iñaki Gabilondo, que no dudaron en expresar su cariño y admiración. Gabilondo afirmó: “Le quería mucho, tenía un sentido del humor extraordinario. No se ha dado nunca la importancia que los demás le hemos dado”, recordando la humildad y la cercanía de Ónega, a pesar de su enorme influencia profesional.
Doña Letizia también explicó que el Rey Felipe VI no pudo acudir a la capilla ardiente debido a un compromiso en Sevilla, donde visitaba un centro con personas con discapacidades derivadas de la parálisis cerebral. Sin embargo, destacó que el Rey había manifestado su respeto y su recuerdo hacia Fernando Ónega a través del comunicado publicado en redes sociales el martes, en el que ambos Reyes subrayaban el papel del periodista como maestro de periodistas y referente de la Transición española, así como su contribución a la radio y a la profesión periodística en todos los formatos.
La Reina Letizia, defensora del periodismo

La Reina Letizia no quiso dejar pasar la ocasión para recordar también las anécdotas compartidas por colegas de la radio sobre la forma de trabajar de Ónega. Mencionó a Julia Otero, quien destacó su responsabilidad y su pasión por la profesión, y a Javier Ferrer, quien relató con humor cómo Ónega se tomaba su tiempo para leer cartas y textos, lo que a veces ponía impacientes a los técnicos, pero siempre con un resultado impecable. Carlos Alsina recordó que lo que ahora se hace en la radio ya había sido hecho antes por Ónega, y subrayó que fue un trabajador incansable, un ejemplo de dedicación y perfección profesional.
Durante su intervención, la Reina no solo habló de la carrera de Fernando Ónega, sino también de su impacto personal en quienes le rodeaban. “Así que descanse ya tranquilo, Fernando Ónega, y ahora voy a darle un abrazo a Sonsoles y a la familia”, concluyó antes de entrar en la capilla ardiente, donde además de Sonsoles Ónega, se encontraban su pareja, Juan Montes Carrasco, y su hermana Cristina, todos profundamente emocionados.
La despedida de Fernando Ónega fue un momento cargado de respeto, cariño y reconocimiento a toda una vida dedicada al periodismo. Desde la Reina Letizia hasta los más jóvenes colegas, todos coincidieron en que su legado permanecerá en la memoria de la profesión y de aquellos que tuvieron la suerte de conocerlo. La capilla ardiente, hoy en la Casa de Galicia en Madrid, se convirtió en un espacio donde la profesionalidad, la amistad y la emoción se entrelazaron para rendir homenaje a un hombre que marcó una época.
En resumen, la jornada de hoy dejó claro que Fernando Ónega no fue solo un referente profesional, sino también una figura humana y cercana, capaz de inspirar a generaciones de periodistas y de generar vínculos personales que trascendieron la esfera laboral. La presencia de la Reina Letizia, su cercanía con Sonsoles Ónega y los múltiples testimonios de colegas y amigos hicieron de este adiós un homenaje emotivo y memorable.

