Ofelia Hentschel, semifinalista de ‘MasterChef 9’, ha vivido un fin de semana de auténtico terror en Dubái, donde quedó atrapada durante la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán.
El problema de Ofelia

La cocinera de 34 años grabó un mensaje dirigido a Pedro Sánchez y a las autoridades españolas, mostrando su desesperación ante la falta de respuesta de la embajada española y denunciando la sensación de estar completamente desamparada. “Estoy en Dubái, voy a hacer este vídeo lo más tranquila posible. Estábamos en la piscina y empezamos a escuchar bombas, temblores en el hotel… de hecho han intentado bombardear Dubái, que es donde estoy yo, estoy sola”, relató Ofelia, visiblemente afectada.
En su mensaje, la joven criticó la falta de comunicación por parte de la embajada española, mientras que otras representaciones diplomáticas, como las de Francia o Italia, sí estaban contactando con sus ciudadanos. “La embajada española no habla, no contesta, están todos mis familiares desde España intentando hablar, localizar, que les den solución, nada. El tráfico aéreo está cerrado completamente, todos los vuelos parados porque nos está bombardeando Irán. No sabía qué se sentía estando en un sitio escuchando bombas, pero os juro que acojona”, expresó entre lágrimas, mostrando su miedo y desconcierto ante la situación.
Además, la joven generó polémica al cuestionar el pago de impuestos en España durante su experiencia: “Porque, como veis, no están sirviendo de nada y estamos totalmente desamparados”, señaló, lo que provocó una ola de críticas en redes sociales y en medios de comunicación. Su alegato sobre los impuestos abrió un debate sobre la relación entre la ciudadanía y la administración en situaciones de crisis, pero Ofelia se defendió asegurando que su comentario no pretendía ser político, sino una expresión de frustración.
Tras la publicación de su mensaje, diversos programas de televisión se pusieron en contacto con ella para que contara en primera persona lo que estaba viviendo. Entre ellos, ‘Todo es mentira’ ofreció a Ofelia un espacio para explicar su experiencia y su postura. “Yo estaba en Madrid, mucha carga de trabajo, tributo en España y simplemente dije ‘Voy a ir tres días por mi cumpleaños al sol’ y en vez de Lanzarote escogí esto, fin”, aclaró.
Además, justificó su queja sobre los impuestos: “Lo que yo dije es que para mí, mis impuestos no están yendo a sanidad, no están yendo a educación, no están yendo a los trenes y no están yendo a donde tienen que ir. Por lo tanto, es que si no están yendo a donde tienen que ir, ¿qué carajo hacemos pagando impuestos?”, insistió, manteniendo la firmeza en su argumento.
El mensaje a Pedro Sánchez

Ofelia detalló la angustia de vivir bajo amenaza: “Yo estaba en una piscina escuchando bombas sin saber ni de dónde provenían, si iban a nosotros… Yo entiendo que la embajada no puede llamar a todo el mundo, pero te llega un mail ‘Oye, ciudadano español, estás en Dubái, lo sabemos. Estas bombas provienen de tal, el sistema aéreo de Emiratos está súper adecuado, no te preocupes, vamos a hacer todo lo posible. Este es nuestro número de emergencias, no os podremos atender a todos a la vez porque sois casi 30.000’”, explicó, mostrando su frustración ante la falta de información clara.
En medio de su relato, Ofelia reconoció el impacto emocional de la experiencia: “Mi cuerpo y mi cabeza están al límite porque es mucho tiempo bajo una presión que yo no soy capaz de soportar. Ya estoy agotada mentalmente. Es que todo lo que diga, no sé ni si lo pienso, si no lo pienso, ya ni rijo bien”, confesó. También criticó los ataques personales recibidos en redes sociales: “¿Quiénes son ellos para desear el mal, la muerte como me están deseando y 1.000 cosas más que recibo? Yo creo que la gente debe de hacérselo a mirar”, aseguró.
La polémica continuó durante su participación en ‘Y ahora, Sonsoles’, donde Ofelia se enfrentó a la colaboradora Luz Sánchez-Mellado. La cocinera pidió soluciones inmediatas para poder regresar a España: “Me quiero ir a mi casa, quiero dejar de tener miedo cuando veo una estrella. Estoy pidiendo una solución, que los políticos lleguen a un acuerdo, me da igual cuál, pero que nos saquen de aquí”, dijo. Sánchez-Mellado criticó su actitud, señalando que debía mostrar empatía y comprensión, dado que miles de españoles estaban en la misma situación. A lo que Ofelia respondió con firmeza: “Te lo voy a explicar bien claro, no te estoy pidiendo tu opinión. Me habéis llamado para decir lo que estoy sintiendo yo, no te estoy pidiendo tu opinión. Yo soy la que está aquí lejos de mi familia y soy la que lo ha vivido”, antes de cortar la videollamada abruptamente.
El contacto en ‘Espejo Público’ no fue más conciliador. Ofelia aprovechó su intervención para enviar un mensaje directo a Pedro Sánchez, cuestionando las prioridades del Gobierno: “Que publique vídeos con la bici haciendo de influencer mientras miles de españoles están desamparados y sin poder volver a casa… Nuestros trenes descarrilan, nuestros médicos están saturados y cuando en un país hay guerra los turistas no son informados ni desalojados”, denunció. Su intervención fue recibida con polémica, pero reflejó el sentimiento de angustia y abandono que muchos ciudadanos experimentan cuando se encuentran en zonas de conflicto.
A lo largo de sus intervenciones, Ofelia no dejó de insistir en su miedo y en la falta de apoyo institucional: “Estamos totalmente desamparados”, resumió, recordando que la situación no solo era peligrosa, sino también angustiante emocionalmente. La joven expresó que su mensaje no buscaba protagonismo mediático, sino una llamada de atención sobre la seguridad y el cuidado de los ciudadanos españoles en el extranjero, especialmente en situaciones de conflicto internacional.
Su caso ha generado un intenso debate sobre la atención a los españoles en el extranjero, la función de las embajadas en situaciones de crisis y la forma en que la población percibe la gestión del Gobierno ante emergencias internacionales. Ofelia Hentschel se ha convertido en un símbolo de la vulnerabilidad de los ciudadanos atrapados lejos de casa, poniendo voz al miedo y la frustración que muchos sienten cuando la política y la burocracia parecen no ofrecer soluciones inmediatas.
Entre lágrimas, críticas y denuncias, la cocinera cerró sus intervenciones dejando claro un mensaje contundente: “No estás aquí y no sientes el miedo y no sientes las bombas. Un abrazo y buenas noches”, concluyó, reflejando la angustia de una persona que se encuentra sola, atrapada y desesperada, mientras el mundo observa desde la distancia.

