La tensión y la preocupación han sido protagonistas en el plató de La Roca este sábado 21 de febrero, cuando Juan del Val anunció que recibe diariamente mensajes de odio y amenazas que han dejado en shock a sus compañeros, incluida Nuria Roca.
La conversación se originó en un debate sobre la regulación de contenidos en redes sociales y las limitaciones que deberían existir para proteger a menores y evitar conductas delictivas, especialmente tras la viralización de prácticas preocupantes como el uso de inteligencia artificial para desnudar a menores. El escritor no dudó en mostrar ejemplos concretos de los mensajes amenazantes que recibe, generando un momento de gran impacto en el programa.
Juan del Val rompe su silencio

Juan del Val empezó su intervención abordando lo que considera un problema creciente: la utilización de la Inteligencia Artificial (IA) para manipular imágenes de menores, una práctica que ha llamado la atención del Gobierno de Pedro Sánchez, que ha solicitado a la Fiscalía que investigue posibles delitos de pornografía infantil en redes sociales. «Yo no sé si es delito que cojan la foto de una niña de 15 años y la desnuden con inteligencia artificial, pero debería de serlo. Y al delincuente no es difícil pillarlo«, aseguró Juan, antes de leer algunos de los mensajes más recientes que ha recibido a través de Instagram. Su intervención no solo puso en evidencia la violencia y el odio presentes en redes, sino también la impunidad con la que muchos usuarios actúan desde el anonimato.
Entre los mensajes que Juan del Val compartió con el plató, se encontraban textos de una violencia extrema: «Ojalá te mueras, rata inmunda, paleto. ¿Alguien tiene balas de sobra?«, leyó, preguntando a sus compañeros: «¿Esto es un delito o no es un delito?«. Otro mensaje decía: «Eres un hdp, fascista, machista. Procura que nuestros caminos no se crucen«. La crudeza de estos textos dejó atónita a la audiencia y a sus compañeros de mesa, quienes reconocieron la gravedad de recibir amenazas directas.
El escritor subrayó que, aunque el remitente aparezca con un nombre ficticio como ‘Margarita82’, Instagram ya sabe perfectamente su identidad, lo que evidencia que las redes conocen a los responsables pero a veces la respuesta legal tarda en llegar.
Nuria Roca ha dado su opinión

La preocupación en el plató también se extendió a la reflexión sobre la identificación en redes sociales. Nuria Roca comentó que sería mucho más sencillo prevenir estos ataques si todos los usuarios tuvieran una identificación real, como ocurre al registrarse en bancos o tiendas online. No obstante, otro colaborador señaló que no interesa que exista esa regulación estricta, lo que genera un vacío de responsabilidad que facilita el envío de amenazas. La intervención de Juan del Val puso de manifiesto la necesidad de un debate público sobre la protección de usuarios frente a la violencia digital y los límites de la libertad de expresión en plataformas como Instagram.
Este tipo de mensajes de odio no afectan únicamente a Juan del Val. Recientemente, Violeta Mangriñán se convirtió en otro rostro conocido que tuvo que soportar ataques virulentos tras publicar una foto polémica en TikTok, a la que muchos usuarios reaccionaron de manera desproporcionada. La influencer subió un plato de jamón acompañado de un par de cervezas, añadiendo la frase «Feliz Ramadán», lo que provocó que algunos le recordaran de manera educada la importancia de respetar las creencias religiosas, mientras que otros respondieron con mensajes claramente amenazantes, llegando incluso a sus hijas. Los textos enviados incluían expresiones como: ‘Tiene que morir tu hija’; ‘Feliz muerte temprana para ellas y feliz Ramadán’; ‘Ojalá te mueras judía de mierda y toda tu estirpe si es posible’, entre otros, mostrando un nivel de violencia verbal extremo y completamente inaceptable.
La exposición de estos mensajes ha generado un debate sobre los límites de lo que se puede publicar y de las consecuencias legales de los ataques en redes sociales. Juan del Val, consciente de que las amenazas son graves, instó a la reflexión sobre la necesidad de que la justicia intervenga cuando se producen este tipo de delitos, recordando que, aunque las redes sociales puedan identificar a los responsables, muchas veces la persecución legal es lenta y compleja. El escritor explicó que él no busca protagonismo, sino visibilizar un problema que afecta a muchas personas, especialmente a quienes son figuras públicas y reciben un flujo constante de insultos, calumnias y amenazas.
Durante su intervención, Juan del Val insistió en que la gravedad de los mensajes que recibe no debe subestimarse. «Estos mensajes son diarios, y generan un nivel de estrés y preocupación que afecta a mi vida personal y profesional«, afirmó. La violencia verbal y psicológica a la que se enfrentan algunas personas en redes no siempre se reconoce como delito, aunque suponga un riesgo directo para su seguridad. El debate generado en ‘La Roca’ puso en evidencia cómo la impunidad y el anonimato facilitan que los agresores digitales actúen con crueldad, dejando a las víctimas en una posición de vulnerabilidad constante.
Juan del Val no quiere callarse

Además de visibilizar su propia experiencia, Juan del Val mencionó que estos ataques deben servir para abrir un debate más amplio sobre la ética en las redes sociales, el uso de la inteligencia artificial para fines delictivos y la necesidad de un marco legal que proteja a menores y adultos por igual. El programa evidenció que, aunque la tecnología y las redes sociales ofrecen innumerables oportunidades de comunicación, también pueden convertirse en herramientas de violencia, acoso y amenazas directas que no pueden ignorarse.
Finalmente, la intervención de Juan del Val no solo impactó a sus compañeros de mesa, sino que también abrió un debate necesario sobre la responsabilidad de las plataformas, la educación digital y la regulación de los contenidos online. Su valentía al leer públicamente los mensajes de odio y amenazas demuestra la urgencia de proteger a los usuarios y garantizar que nadie tenga que vivir bajo el temor constante de ataques virtuales. La discusión sobre dónde está el límite y cómo actuar ante estas situaciones sigue abierta, pero lo cierto es que casos como el de Juan del Val y Violeta Mangriñán evidencian que las redes sociales, pese a sus ventajas, también pueden convertirse en espacios de gran riesgo.

