Pese a la horrible noticia y lo preocupante de lo sucedido, la familia de los Gemeliers, más concretamente su hermano mayor, ha confirmado que Jesús y Daniel Oviedo ya están en casa; recuperándose tras una agresión sufrida a la salida de una discoteca en Madrid. Ha explicado que, cuando se encuentren con fuerzas, por lo tantoserán ellos quienes hablen públicamente.

Qué ocurrió y por qué se habla de esto
Los hechos, tal y como se recogieron en el programa Fiesta, se sitúan en la salida de la discoteca Bandido, donde los hermanos estaban celebrando su cumpleaños con amigos y sus parejas. Según el relato difundido, a la salida se produjo un episodio violento con insultos de carácter homófobo y el uso de gas pimienta, lo que terminó con los cantantes y sus novias necesitando atención médica e ingreso hospitalario.
En la información divulgada se menciona además que existen imágenes de la agresión y que son muy duras; al parecer, sin venir a cuento, varias personas habrían golpeado a los Gemeliers, a sus novias e incluso a un amigo del grupo mientras estaba en el suelo.
Ese contexto es importante porque ayuda a entender por qué el entorno habla de una agresión organizada y no de una discusión aislada entre desconocidos.
El estado de salud, según el comunicado familiar
Quien ha dado la cara públicamente en estas horas ha sido Juan Carlos Oviedo, hermano mayor de los artistas, tanto en televisión como a través de un mensaje en redes sociales. En su intervención, explicó que el día del cumpleaños intentó contactar con ellos y, al conseguir hablar, le contaron que estaban en el hospital, recuperándose de varios golpes, afectados de los ojos y la respiración.
En el comunicado posterior, Juan Carlos aseguró que el caso ya estaba en manos de la policía, agradeció la rapidez del trabajo policial y señaló que la investigación continúa y que ya habría información clara sobre los responsables. También tranquilizó a los seguidores confirmando que sus hermanos “ya están bien y descansando”, y agradeció el apoyo recibido y el trato respetuoso de los medios en un momento delicado.

Las declaraciones de los Gemeliers
En este punto, el matiz clave es que el entorno familiar ha marcado los tiempos: el mensaje traslada que, cuando Jesús y Daniel se vean con más fuerza, «serán ellos quienes se pronuncien con la cercanía y el respeto de siempre». Es decir, la familia confirma que habrá un testimonio en primera persona, pero no fija fecha ni adelanta el contenido exacto de lo que dirán.
Mientras llega ese momento, lo que sí ha quedado subrayado es la idea de que no se trató de una pelea buscada por los cantantes. Su hermano insistió en que «no se han metido en ninguna pelea» y que todo se desencadenó cuando ya se marchaban, con gente increpándoles con insultos homófobos y rociándoles con gas pimienta.
Más allá del parte médico, el relato familiar deja una reflexión que conecta de lleno con el debate sobre fama y límites. Juan Carlos puso el foco en que, por ser conocidos, hay quienes se creen con derecho a insultar. Llegó a afirmar que no era la primera vez que, acompañándoles, escuchaba el insulto “maricón” dirigido a los artistas, una normalización que, según su visión, explica cómo se puede pasar del mero insulto a una situación de violencia real.
Este caso también ha escalado en importancia porque se ha contado en espacios de corazón con un gran altavoz y porque el entorno ha decidido centralizar la información para evitar versiones contradictorias. Por eso, el propio Juan Carlos se presentó como representante familiar para atender a los medios y canalizar la información que se va conociendo, con el objetivo de que el episodio se visibilice y que ojalá no pase algo así a nadie más.

