La tensión dentro del mediático clan Campos–Matamoros ha alcanzado un nuevo punto álgido tras la reaparición pública de Alejandra Rubio, quien ha decidido romper su silencio y confirmar lo que muchos ya intuían sobre el posicionamiento de su madre, Terelu Campos, en el conflicto familiar que enfrenta a varios de sus allegados. La colaboradora televisiva regresó al plató de Vamos a Ver visiblemente más firme que en intervenciones anteriores, dejando claro que la situación ha dejado de ser un simple desencuentro para convertirse en una crisis con profundas implicaciones personales. Sus palabras no solo aclararon el papel de su madre, sino que evidenciaron el desgaste emocional que atraviesa la familia.
1Laura Matamoros ha roto su silencio
El origen del conflicto se sitúa en la entrevista que Laura Matamoros concedió en el programa De Viernes, donde habló abiertamente del distanciamiento con su primo Carlo Costanzia. En aquella conversación televisiva, la influencer aseguró que la relación entre ambos era inexistente y deslizó que él habría amenazado con revelar aspectos íntimos de su familia, lo que provocó un terremoto mediático inmediato. El testimonio encendió las alarmas y abrió un debate público sobre los límites de los conflictos familiares cuando estos se trasladan a los platós de televisión.
La situación se agravó cuando Diego Matamoros intervino públicamente para afirmar que su hermana debería haber denunciado a Carlo, una declaración que incrementó la presión mediática y endureció las posturas. Ante este escenario, Alejandra pidió a Laura que rectificara, y finalmente la hija de Kiko Matamoros ofreció una versión más matizada de los hechos durante su intervención, reconociendo que no existió violencia y suavizando algunas de sus afirmaciones iniciales. Este giro parcial fue interpretado por Alejandra como un paso necesario para frenar el daño reputacional que, según ella, ya se había producido.

