
Carlo Costanzia ha soltado una de esas confesiones que, sin parecer gran cosa, acaban acaparando todos los titulares. Ha hablado con naturalidad sobre cómo eligieron el nombre de su hijo y ha dejado claro quién mandaría si algún día llega un segundo bebé con Alejandra Rubio.
En plena ola de rumores sobre un posible nuevo embarazo (que la pareja no ha confirmado), sus palabras han servido para entender un poco mejor la intimidad de ambos, su manera de proteger a su pequeño y el tipo de acuerdos que tienen de puertas adentro refiriéndose a la paternidad.
La elección del primer nombre
La historia viene de lejos. Alejandra y Carlo se convirtieron en padres en diciembre de 2024 y, desde entonces, han sido extremadamente discretos con su hijo. No lo han presentado en ninguna revista, no han posado con él en redes de forma explícita y, cuando han compartido alguna imagen, ha sido siempre cuidando al máximo que no se vea su rostro.
Ese hermetismo no es casual, han repetido de distintas formas que quieren que el niño crezca lejos del foco, aunque ellos vivan rodeados de cámaras y titulares.
Por eso sorprende que ahora Carlo se haya abierto en televisión sobre un tema tan personal como el nombre del pequeño. Lo hizo en una conversación distendida dentro de un programa en el que participa, y de pronto se le vio cómodo, sin la tensión habitual con la que la pareja suele esquivar preguntas sobre su vida familiar.
En ese contexto, explicó que el nombre de su hijo no fue un capricho ni una elección al azar, sino algo que venía marcado por la historia de su familia: «Le hemos llamado como yo, como mi padre, como mi abuelo. Es una tradición familiar que quería respetar por mi abuelo».

Un nombre ligado al legado familiar
Esa frase lo cambia todo porque coloca el debate del nombre en un terreno emocional, de legado, de pertenencia. Cuando una decisión se toma por tradición, es más difícil moverla, y Carlo dejó entrever que para él era importante mantener esa cadena familiar. Ahora bien, también reconoció algo que muchas parejas viven y pocas cuentan tan claro: a Alejandra no le entusiasmaba la idea. “A Alejandra no le hacía mucha gracia, pero bueno”, soltó, sin dramatizar y con un punto de sinceridad que, precisamente por eso, suena real.
Y aquí llega el detalle que está dando juego. Si algún día amplían la familia, el siguiente nombre no lo decidiría él. «El segundo ya lo elige ella», afirmó, como quien deja cerrado un pacto doméstico que compensa la balanza. En otras palabras: Carlo eligió el primero por tradición y, si hay un segundo hijo, Alejandra tendría la última palabra. No es una confirmación de embarazo, pero sí es una frase que, en mitad de rumores, se interpreta como un guiño a que la idea no les resulta imposible.
Además, en el entorno mediático de Alejandra siempre se ha comentado lo mucho que pesan las opiniones y los gustos cuando se trata de nombres, y de hecho se recordó que ella barajó otra opción en su momento: “Yo estuve a punto de llamar a mi hijo Tadeo. Era otra de las opciones que teníamos”.

Cómo recibieron la noticia del primer embarazo
Carlo también dejó caer que, si se repite la experiencia, a él le haría ilusión algo concreto: “Me haría ilusión tener una nena”. Y, al hablar de paternidad, se permitió incluso mirar hacia atrás y recordar el momento en que se enteró de que iba a ser padre por primera vez, explicando que no lo vivió como un cuento perfecto porque las circunstancias eran complicadas.
“Yo tenía claro que quería ser padre, pero en su debido momento. Digamos que me pilló en un momento en el que no tenía que ser… Cuando me enteré, casi me da un infarto. El corazón se me paró. No estaba en la mejor situación para ser padre porque todavía estaba en prisión. Estaba en tercer grado. Trabajaba fuera, pero tenía que dormir allí todas las noches”.
Los rumores que rodean a la pareja
Mientras tanto, Alejandra Rubio se ha mostrado incómoda con las noticias de su supuesto embarazo, en los últimos días, ha defendido su derecho a contar cualquier noticia importante cuando ella quiera y donde ella quiera, sin verse empujada por rumores. “El día que tenga que dar una noticia así la daré donde yo considere y como yo considere. Yo no he confirmado absolutamente nada. Si se está intentando que se diga algo que no voy a decir, no lo voy a hacer”, afirmó.
Al final, lo verdaderamente revelador de todo este episodio no es si hay o no hay bebé en camino, sino el retrato de pareja que queda con estas frases: dos padres muy protectores, una negociación real sobre decisiones importantes y un Carlo Costanzia que, por primera vez en mucho tiempo, ha hablado de su vida familiar.

