La nueva confesión de Iñaki Urdangarin pone en alerta a la infanta Cristina

La publicación de las memorias de Iñaki Urdangarin ha vuelto a situar a la infanta Cristina en el centro de la atención mediática. En ‘Todo lo vivido: Triunfos, derrotas y aprendizajes’, el exduque de Palma repasa su vida con sinceridad, dejando entrever momentos de éxito, dolor y aprendizaje. Aunque sus hijos acogieron el libro con entusiasmo, algunas confesiones han obligado a realizar ajustes tras la lectura de Cristina.

Iñaki Urdangarin en un programa. (Foto: YouTube)
Iñaki Urdangarin en un programa. (Foto: YouTube)

La publicación de las memorias de Iñaki Urdangarin, tituladas ‘Todo lo vivido: Triunfos, derrotas y aprendizajes’, ha vuelto a situar su figura en el centro del foco mediático y, de manera inevitable, también a la infanta Cristina. A pocos días de que el libro vea la luz, el exduque de Palma ha concedido una entrevista a RAC1 en la que ha profundizado en las motivaciones que le han llevado a escribir su historia y en las consecuencias personales que este ejercicio de memoria ha tenido en su entorno más cercano. “Estoy en un momento vital en el que necesitaba explicarme, mirar al futuro”, afirma Urdangarin, dejando entrever que el libro no es solo un relato del pasado, sino también una declaración de intenciones sobre la nueva etapa que atraviesa a sus 58 años.

La confesión de Iñaki Urdangarin

Iñaki Urdangarin en un acto. (Foto: EP)
Iñaki Urdangarin en un acto. (Foto: EP)

En conversación con Jordi Basté, y expresándose en un catalán fluido y cercano, el exjugador de balonmano repasó algunos de los capítulos que componen la obra. Sin embargo, también reconoció que no todo ha sido contado. “Cuento experiencias de mi vida que creo que son importantes, pero otras que prefiero callar”, señaló, marcando así una línea roja en un relato que, pese a su vocación confesional, mantiene espacios de silencio deliberado. Esa decisión de omitir determinados episodios ha despertado especial interés, sobre todo por el impacto que sus palabras pueden tener en la familia real y, en particular, en la madre de sus hijos.

Uno de los momentos más reveladores de la entrevista llegó cuando Basté le preguntó directamente si la infanta Cristina y sus cuatro hijos habían tenido acceso al manuscrito antes de su publicación. La respuesta fue clara y diferenciada. “A mis hijos les ha gustado mi libro porque es un homenaje a ellos mismos”, explicó con visible orgullo, subrayando que el proyecto tiene como eje central a Juan, Pablo, Miguel e Irene. En cuanto a su exesposa, confirmó que también lo ha leído y que, aunque “está conforme”, el proceso no estuvo exento de matices, ya que “tuvimos que retocar algunos capítulos” tras su lectura.

Ese reconocimiento de ajustes posteriores evidencia que el contenido toca episodios sensibles. Urdangarin admite que narra vivencias que afectaron de forma inevitable a su familia, tanto en los momentos de éxito como en los de caída. “Cuento las experiencias de mi vida, tanto las buenas como las malas, que les han afectado de manera inevitable”, señaló, evitando entrar en detalles concretos. Aunque la separación entre ambos se hizo oficial hace ya dos años, el exduque no escatima elogios hacia quien fue su compañera durante un cuarto de siglo: “Es una mujer maravillosa. Ha sido una gran suerte poder estar a su lado 25 años”. Sobre si otros miembros de la Casa Real han leído el libro, se limitó a decir que “no me consta”.

El relato también aborda uno de los capítulos más duros de su vida: su paso por prisión tras ser condenado en el caso Nóos. Con la perspectiva que da el tiempo, Urdangarin reconoce que no volvería a elegir una cárcel de mujeres, decisión que tomó en su momento para evitar especulaciones y reducir el ruido mediático. Aquella elección, según sus propias palabras, fue “un castigo durísimo”. La experiencia carcelaria marcó un antes y un después en su manera de entender la vida, hasta el punto de afirmar que “el Iñaki que sale no es el mismo que entró. Tiene unas prioridades distintas”.

Iñaki Urdangarin, más valiente que nunca

Iñaki Urdangarin posando
Iñaki Urdangarin posando. (Foto: Instagram)

Lejos de presentar la salida de prisión como el final del sufrimiento, el exdeportista describe un periodo de desubicación personal. Explica que mientras el mundo seguía su curso —con cada cual centrado en su trabajo y su rutina— él tuvo que reconstruirse desde cero. “Todo el mundo está en su mundo, en su trabajo, su día a día, y tú estás muy desubicado”, reflexiona, evidenciando la dificultad de reinsertarse no solo laboralmente, sino también socialmente. En ese proceso, asegura haber aprendido a valorar aspectos que antes pasaban a un segundo plano.

Por primera vez, además, ha revelado que la infanta Elena acudió a visitarle “varias veces” durante su estancia en prisión, un gesto que no había trascendido hasta ahora. También menciona a Cristina de Borbón-Dos Sicilias entre las personas que le acompañaron en aquellos momentos, mientras que del resto de miembros de la familia real no ofrece detalles. Las comunicaciones estaban estrictamente limitadas: “Nadie podía llamar, tenía unos números, pero era solo para mi familia, mi mujer, mis hijos y mi madre”, explica. Su primer encuentro con el rey Juan Carlos se produjo en uno de sus permisos penitenciarios, mientras que con Felipe VI y la reina Letizia no volvió a coincidir.

En el plano sentimental, Urdangarin insiste en que la ruptura de su matrimonio fue consecuencia directa del desgaste provocado por el proceso judicial y los seis años de prisión. “Llegó un momento en el que pasamos a ser amigos”, afirma al describir la evolución de su relación con la infanta Cristina. No obstante, reconoce errores en la gestión de esa transición y admite que sus decisiones causaron dolor tanto a su entonces esposa como a sus hijos. “Tenía razones para empezar una vida nueva”, sostiene, en un intento de contextualizar el inicio de su relación con Ainhoa Armentia.

Sobre su actual pareja, se muestra abiertamente enamorado y agradecido. Confiesa que encontró en ella a una mujer que le escuchaba y, sobre todo, “que no tiene prejuicios contra mí”. La describe como una fuente de energía y esperanza en una etapa de reconstrucción personal: “Me da vida, me da ilusión. Toda esta mezcla hace que tome esta decisión”, declara, vinculando su nueva relación con el impulso de mirar hacia adelante. En ese sentido, el libro se presenta también como parte de ese renacimiento vital.

En el tramo final de la entrevista, Urdangarin asume la responsabilidad de su trayectoria sin matices. “Soy el responsable de todas las decisiones que he tomado a lo largo de mi vida, tanto de las buenas como de las malas”, reconoce, situando a sus hijos en el centro de cualquier proyecto futuro. A pesar de que ya son adultos, insiste en que siguen siendo el eje de su vida y que mantiene con la infanta Cristina una relación basada en el respeto mutuo. “Sé que la infanta se alegra mucho por mis procesos y yo por los de ella”, añade, antes de concluir con una afirmación que resume su estado actual: “Estoy muy feliz. No es una comparación si es mejor antes o después, pero estoy feliz”.

Con estas declaraciones, Iñaki Urdangarin no solo anticipa el contenido de unas memorias llamadas a generar titulares, sino que también lanza un mensaje claro sobre su presente. La confesión pública, medida y selectiva, coloca de nuevo a la infanta Cristina en una posición delicada, obligada a convivir con un relato que, aunque revisado y parcialmente retocado, vuelve a remover uno de los capítulos más complejos de la historia reciente de la monarquía española.