Francisco de Borbón, el primo del rey emérito que ha sido detenido por presunta implicación en una trama de narcotráfico

El hijo pequeño de Francisco de Borbón y Escasany estaría, supuestamente, involucrado en la parte de la causa centrada en el lavado de activos a través de una empresa de criptomonedas.

Francisco de Borbon - Fuente: Agencias
Francisco de Borbon - Fuente: Agencias

La crónica social y judicial de España se ha visto sacudida por una noticia que pocos esperaban encontrar en los titulares de la prensa nacional. Francisco de Borbón, hijo menor del recordado duque de Sevilla y pariente del rey emérito Juan Carlos I, ha sido detenido por agentes de la Policía Nacional.

Esta detención no es un hecho aislado, sino que forma parte de una operación de gran envergadura contra una compleja trama dedicada al narcotráfico y al blanqueo de capitales. Lo más sorprendente del caso es que esta red involucra directamente a un antiguo mando de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), lo que ha generado un auténtico terremoto tanto en los círculos de la alta sociedad como en los programas de actualidad.

La caída de Francisco de Borbón

Los detalles que rodean la detención de Francisco de Borbón revelan una investigación meticulosa que ha durado meses. La Policía Nacional procedió a su arresto junto a otras tres personas en lo que se considera la fase final de un proceso tutelado por el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional. Según ha trascendido de fuentes judiciales, la implicación de Francisco de Borbón se centra en su papel como uno de los fundadores de una entidad denominada ET Fintech Europe.

Esta sociedad, con sede en Irlanda, supuestamente se utilizaba como una plataforma para gestionar criptomonedas. La sospecha de los investigadores es que a través de esta empresa se habrían canalizado cerca de 20 millones de dólares en activos digitales procedentes de actividades delictivas relacionadas con el crimen organizado. El uso de monedas virtuales es una de las piezas clave en este rompecabezas, ya que la red buscaba presuntamente ocultar el origen ilícito del dinero mediante la opacidad que ofrecen estas herramientas tecnológicas.

Está previsto que el investigado pase a disposición judicial de manera inminente. Será entonces cuando el magistrado a cargo decida si ingresa en prisión preventiva o si, por el contrario, se le impone una fianza. Esta operación, coordinada por la Fiscalía Antidroga y la Unidad de Asuntos Internos, dio un giro decisivo tras el hallazgo de un vídeo que permitió a los agentes descubrir el escondite de los fondos. Aunque por ahora no hay declaraciones oficiales por parte de Francisco de Borbón, el juez ha dejado clara la gravedad de los hechos en los autos judiciales.

El vínculo con el narcotráfico

Para entender por qué la situación de Francisco de Borbón es tan delicada, hay que mirar el contexto general de la investigación. Su detención se enmarca en una gran causa dirigida contra Óscar Sánchez Gil, un exinspector jefe de la UDEF que fue sorprendido con más de 20 millones de euros ocultos en las paredes de su domicilio. Sánchez Gil es una figura central en este entramado; presuntamente, aprovechaba su privilegiada posición en la UDYCO para alertar a los narcotraficantes sobre posibles investigaciones, permitiéndoles operar con una seguridad casi absoluta.

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La red delictiva, que contaba con el apoyo logístico del exinspector, estaba liderada por Ignacio Torán, un presunto capo afincado en España. Bajo su mando, la organización logró introducir en octubre de 2024 un cargamento histórico de 13 toneladas de cocaína a través del puerto de Algeciras. Se trata del mayor alijo incautado en la historia de España, con un valor estimado en el mercado negro de entre 400 y 700 millones de euros.

El papel de Francisco de Borbón en este escenario, según los indicios, no era el tráfico directo de sustancias, sino el blanqueo del dinero generado por estas operaciones. La investigación sugiere que el flujo de capitales se mantuvo constante durante al menos cinco años, utilizando estructuras societarias complejas para inyectar el dinero sucio en el sistema legal a través de criptomonedas y empresas aparentemente legítimas.

La conexión con la Familia Real

Francisco de Borbón y Escasany siempre ha sido un hombre de perfil bajo, especialmente si se le compara con otros miembros de su ilustre familia, como su hermana Olivia de Borbón. Nieto de nobles sevillanos y primo lejano del rey Juan Carlos I, su linaje le otorgaba un lugar privilegiado en la jerarquía social andaluza y nacional. Sin embargo, su implicación en este caso judicial vuelve a poner el foco sobre la familia Borbón en un momento en que la institución ya ha sufrido el desgaste de otros escándalos mediáticos.

Aunque la investigación se centra en el blanqueo de capitales, la conexión entre el apellido Borbón y una trama liderada por un mando policial corrupto y capos del narcotráfico supone un golpe reputacional importante. La familia Borbón-Sevilla, con una historia profundamente arraigada en la aristocracia, ve cómo su nombre aparece vinculado a una de las operaciones policiales más impactantes de los últimos años.

El juez encargado del caso ha subrayado en sus escritos que los investigados habrían estado recibiendo pagos continuos durante un lustro a través de su organización. Esta persistencia en el tiempo sugiere una estructura profesionalizada y bien engrasada. El futuro de Francisco de Borbón depende ahora de su declaración ante el juez y de la solidez de las pruebas presentadas por la Fiscalía.

En un contexto global marcado por la vigilancia extrema de la corrupción y el blanqueo, este caso demuestra que el dinero ilícito puede permear cualquier estrato de la sociedad, desde los puertos de Algeciras hasta los salones de la nobleza. La caída de Francisco de Borbón de la cuna noble al banquillo de los acusados marca un punto de inflexión en la lucha contra las redes que intentan legalizar los beneficios del narcotráfico en España.