El verdadero motivo por el que Iñaki Urdangarin decidió separarse de la infanta Cristina empieza a perfilarse con mayor claridad a medida que se van conociendo algunos de los pasajes más personales de sus memorias, Todo lo vivido: Triunfos, derrotas y aprendizajes, que no verán la luz hasta el próximo 12 de febrero. Aunque el libro todavía no se ha publicado oficialmente, el ex duque de Palma ha comenzado a desvelar confesiones que arrojan luz sobre uno de los episodios más comentados de su vida: el final de su matrimonio con la hermana del rey Felipe VI.
1El problema que afectó a la infanta Cristina
Más allá de su doloroso paso por prisión, uno de los asuntos que mayor interés mediático ha despertado es todo lo relacionado con su relación sentimental con Cristina de Borbón, con quien contrajo matrimonio en 1997 en Barcelona, tras conocerse un año antes durante los Juegos Olímpicos de Atlanta 96. Aquel flechazo, que durante años fue presentado como una historia de amor sólida y discreta, acabó convirtiéndose en uno de los divorcios más analizados de la crónica social española, especialmente tras la publicación de unas imágenes en la revista Lecturas en las que Iñaki aparecía paseando de la mano con otra mujer por las playas de Bidart.
A efectos oficiales, fue la infanta Cristina quien inició los trámites de divorcio tras la aparición de esas fotografías. Sin embargo, según reconoce el propio Urdangarin, la relación llevaba rota mucho tiempo antes de que esas imágenes vieran la luz. En sus memorias, deja claro que el deterioro del matrimonio no fue repentino ni consecuencia exclusiva de un tercero, sino el resultado de un desgaste profundo provocado por años de presión, dolor y distanciamiento emocional.
El punto de inflexión, según relata, llegó con el escándalo del caso Nóos y su posterior ingreso en prisión, un episodio que marcó un antes y un después tanto en su vida personal como familiar. Urdangarin recuerda que desde la Casa Real se aconsejó a Cristina que se divorciara para protegerse del escrutinio público y del impacto institucional, una opción que ella nunca se planteó en aquel momento. El amor y la lealtad la llevaron a permanecer a su lado durante los momentos más difíciles, incluso cuando la presión mediática y social era máxima.
No obstante, tras la concesión del tercer grado, la situación entre ambos ya no era la misma. Así lo explica el propio Iñaki en uno de los fragmentos más reveladores de su libro, donde confiesa: “Me invadió una nueva soledad… En teoría, tenía mucha más libertad para ver y hablar con los míos, pero percibía un vacío extraño a mi alrededor”. Aquel periodo, según relata, fue especialmente duro y terminó apagando una relación que ya estaba profundamente dañada. “La llama se fue apagando (…) Nos habíamos convertido en dos buenos amigos unidos por cuatro maravillosos hijos”, reconoce con una sinceridad poco habitual.

