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domingo, 1 febrero 2026

Carmen Borrego rompe su silencio y confirma la noticia que dejará en shock a las Campos

Carmen Borrego rompe su silencio y confirma una noticia que ha dejado en shock al clan Campos, una familia acostumbrada a los focos, pero no por ello inmune al desgaste que provocan las polémicas reiteradas. Tras su abrupto abandono de ‘GH DÚO’, la colaboradora televisiva ha optado por un mensaje breve y aparentemente sereno con el que intenta cerrar uno de los episodios más cuestionados de su trayectoria reciente. “Estoy tranquila y bien”, ha asegurado, unas palabras que contrastan con la tormenta de críticas que se ha desatado a su alrededor.

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Carmen Borrego ha pedido perdón

Tras salir del programa, Carmen Borrego pidió perdón públicamente, incluso llegando a hacerlo de rodillas ante las cámaras. “Pido perdón al público que me ha ayudado, votado, y a los que he defraudado”, declaró visiblemente emocionada. Sin embargo, para una parte importante de la audiencia, no vale con pedir perdón, especialmente cuando el patrón se repite. Sus disculpas, según numerosos comentarios, caen en saco roto y no compensan la decepción generada.

Las críticas no se limitan a su abandono, sino también a la escasa aportación que, según sus detractores, realiza en los realities en los que participa. Hay quienes cuestionan si merece la pena contratar a una concursante que parece no estar preparada para sostener la presión que estos formatos implican. Otros apuntan a su dificultad para mantener la armonía con el resto de participantes, un factor clave en este tipo de programas.

Especialmente doloroso ha sido este desenlace para su entorno más cercano. Su hijo, José María, y su hermana Terelu Campos intentaron convencerla hasta el último momento para que cambiara de opinión y permaneciera en la casa. Ambos confiaban en que esta vez no se repetiría la historia de ‘Supervivientes’, pero el intento fue vano. Para ellos, el nuevo abandono ha supuesto un golpe emocional importante, al ver cómo se confirma que Carmen no está preparada para este tipo de experiencias televisivas.

A pesar de todo, hay un aspecto que genera especial controversia: el económico. Según se rumorea, Carmen Borrego habría cobrado alrededor de quince mil euros semanales durante el tiempo que permaneció en el concurso. Una cifra que muchos consideran un auténtico chollo, teniendo en cuenta la brevedad de su participación y que ha intensificado la percepción de que, aunque televisivamente haya sido un fracaso, financieramente no lo ha sido en absoluto.

Con su declaración de tranquilidad y su negativa a convertir la situación en una batalla pública —“No voy a hacer una guerra de esto”, ha dejado claro—, Carmen Borrego intenta pasar página. Sin embargo, la sensación general es que este nuevo abandono marca un antes y un después en la relación entre la colaboradora y una audiencia que empieza a exigir coherencia, resistencia y compromiso. Una vez más, el apellido Campos vuelve a situarse en el centro del debate, esta vez por una decisión que ha sacudido tanto a la televisión como a su propia familia.

En este contexto, Carmen Borrego se muestra decidida a no alimentar la polémica, consciente de que cualquier declaración adicional podría avivar aún más las críticas. Su actitud, aparentemente impasible, contrasta con la dureza de los comentarios que recibe a diario, pero también refleja una estrategia de contención con la que intenta protegerse a sí misma y a su familia. Dentro del clan Campos, el silencio se ha impuesto como una forma de asumir el golpe y evitar que el episodio derive en un conflicto público de mayores dimensiones.

Aun así, su futuro televisivo queda ahora seriamente cuestionado, especialmente en lo que respecta a su participación en realities de convivencia. Cada nuevo abandono refuerza la percepción de que no es un formato adecuado para ella, por mucho que resulte rentable a corto plazo. La gran incógnita es si este nuevo tropiezo servirá como punto de inflexión o si, una vez más, Carmen Borrego volverá a enfrentarse al mismo escenario, con una audiencia cada vez menos dispuesta a perdonar.

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