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lunes, 26 enero 2026

Iñaki Urdangarin desvela que su hija padece un trastorno desde que era pequeña

Iñaki Urdangarin desvela que su hija Irene padece un trastorno desde que era pequeña, una revelación que hasta ahora se había mantenido completamente al margen del foco mediático. La información aparece recogida en las memorias que el exduque de Palma publicará en las próximas semanas y que ya han comenzado a generar un notable impacto por el contenido personal y familiar que abordan. Entre esas confesiones, una de las más comentadas es la referencia directa a las dificultades de aprendizaje que ha acompañado a Irene Urdangarin desde su infancia, un aspecto desconocido incluso para los seguidores más atentos de la familia.

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La buena relación de Iñaki Urdangarin con sus hijos

Más allá de esta revelación, las memorias de Iñaki Urdangarin contienen otras confesiones relacionadas con sus hijos, especialmente marcadas por uno de los episodios más difíciles para la familia: su ingreso en prisión. El exjugador de balonmano relata cómo, tras conocer la sentencia que lo enviaría a la cárcel de Brieva, sintió la necesidad de trasladarles un mensaje claro y repetido, casi como una consigna emocional. Quería que sus hijos afrontaran esa etapa con serenidad y fortaleza, a pesar del impacto mediático y personal que suponía.

En ese contexto, Iñaki explica que les pidió que interiorizaran una idea concreta, una frase que repetía como si fuera un mantra, con la intención de protegerlos emocionalmente mientras él cumplía condena. El relato refleja la preocupación de un padre consciente del daño colateral que su situación podía provocar en sus hijos, especialmente en los más jóvenes, entre ellos Irene, que aún era menor de edad cuando estalló el caso.

Estas páginas del libro dibujan un retrato más íntimo de la familia Urdangarin-Borbón, alejándose del discurso judicial y mediático que durante años ha marcado su historia. La mención al trastorno de aprendizaje de Irene no busca generar compasión, sino subrayar el orgullo de un padre por la resiliencia de su hija. Así lo deja entrever Iñaki al vincular directamente esa dificultad con la admiración que siente por ella, destacando su capacidad de adaptación y su fortaleza personal.

La revelación ha provocado una oleada de comentarios y reflexiones sobre la presión añadida que pueden sufrir los hijos de personajes públicos, especialmente cuando conviven con dificultades que afectan al ámbito académico o emocional. En el caso de Irene Urdangarin, su elección de mantenerse alejada del foco parece ahora aún más coherente, reforzando la imagen de una joven que ha priorizado su bienestar y su desarrollo personal frente a cualquier tentación de exposición pública.

Con esta confesión, Iñaki Urdangarin añade una pieza más al complejo puzzle de su historia familiar, ofreciendo una mirada distinta sobre su hija menor. Una mirada marcada por el respeto, la admiración y el reconocimiento de una lucha silenciosa que, hasta ahora, había permanecido completamente oculta.

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