
a noticia protagonizada por Sara Santaolalla y Vito Quiles ha provocado una conmoción inmediata y ha encendido todas las alarmas en el ámbito político, mediático y social. La colaboradora de TVE y analista política ha denunciado en comisaría al agitador tras un episodio que ella misma define como una escalada de acoso y violencia, después de que, según su testimonio, fuera perseguida desde las instalaciones de RTVE hasta la puerta de su propia casa. Un relato que ha generado una oleada de reacciones y que vuelve a poner el foco en los límites del ejercicio periodístico y en la seguridad de los profesionales de los medios.
Sarah Santaolalla denuncia a Vito Quiles

Ha sido la propia Sara Santaolalla quien ha decidido dar un paso al frente y hacer público lo ocurrido a través de sus redes sociales, concretamente desde su cuenta de Instagram. En un vídeo difundido entre sus seguidores, la tertuliana ha explicado con detalle los hechos y ha alertado de la situación de extrema gravedad que asegura estar viviendo desde hace varios días. “Vengo a denunciar una peligrosa escalada de violencia que estoy sufriendo”, comienza diciendo, dejando claro que el acoso no es un hecho aislado, sino la culminación de una serie de episodios previos.
Según su versión, todo comenzó con una campaña de hostigamiento en redes sociales, donde asegura haber recibido amenazas de muerte y mensajes deseándole el fallecimiento. Santaolalla afirma que estos ataques han sido denunciados y que forman parte de un clima cada vez más agresivo contra su persona. A este contexto se suman, tal y como relata, comentarios humillantes sobre su aspecto físico, procedentes incluso del ámbito político, lo que ha contribuido a agravar su situación personal y emocional.
Sin embargo, la analista sostiene que el episodio más grave llegó cuando Vito Quiles se presentó en su lugar de trabajo, en las instalaciones de RTVE. Según denuncia, el agitador habría intentado forzar el control de seguridad con la intención de acceder al interior y preguntar directamente por ella. “No para hacer preguntas incómodas, sino para acosarme”, recalca Santaolalla, insistiendo en que lo ocurrido no puede calificarse como periodismo.
El relato continúa con un momento especialmente delicado. Tras abandonar su puesto de trabajo, la colaboradora de TVE asegura que fue seguida en coche por Quiles y otras personas, iniciándose lo que define como una persecución en la autovía. Según explica, el vehículo que la seguía habría realizado una conducción temeraria, superando los límites de velocidad y poniendo en peligro tanto su vida como la del conductor que la acompañaba. “Ha puesto en riesgo nuestra integridad”, denuncia de forma tajante.
La situación es muy tensa

La situación no terminó ahí. Santaolalla afirma que, tras perderlos momentáneamente de vista, se encontró con una escena aún más inquietante al llegar a su domicilio. Vito Quiles y otras dos personas la estaban esperando en el portal de su casa, un hecho que describe como profundamente perturbador. En estado de shock y con una fuerte ansiedad, decidió acudir directamente a una comisaría para interponer una denuncia formal por acoso, persecución y violencia.
En su testimonio, la tertuliana relata que tuvo que pedir auxilio a los agentes de policía para poder regresar con seguridad a su vivienda. Tras identificar a las personas que se encontraban en el entorno de su domicilio, los agentes procedieron a expulsarlas del lugar y posteriormente la escoltaron hasta su casa, permitiéndole regresar “sana y salva”, tal y como ella misma ha explicado públicamente.
Visiblemente afectada, Sara Santaolalla ha sido contundente en su mensaje final. “Esto no es periodismo, esto es acoso”, afirma con rotundidad, denunciando lo que califica como violencia fascista. Según su reflexión, este tipo de actuaciones buscan intimidar, generar miedo y silenciar, especialmente a quienes se exponen públicamente por sus ideas o su trabajo en los medios de comunicación. “Quieren que tengamos miedo al salir de casa, quieren que tengamos miedo a denunciar”, insiste.
El caso ha generado una fuerte repercusión pública y ha abierto un intenso debate sobre los límites de la libertad de expresión, el acoso sistemático y la necesidad de proteger a los profesionales frente a este tipo de comportamientos. Mientras la denuncia sigue su curso, la historia de Sara Santaolalla y Vito Quiles se ha convertido en uno de los episodios más impactantes y comentados del momento, sacudiendo a media España y dejando una pregunta en el aire: hasta dónde puede llegar la impunidad cuando el acoso se normaliza.
El testimonio de Sara Santaolalla ha provocado además una ola de apoyo en redes sociales, donde numerosos periodistas, analistas políticos y figuras públicas han mostrado su solidaridad y han condenado de forma rotunda los hechos denunciados. Muchos de ellos han subrayado que lo ocurrido trasciende el caso individual y pone de relieve una práctica cada vez más frecuente de hostigamiento personal hacia comunicadores, especialmente mujeres, que se convierten en objetivo de campañas de señalamiento y persecución. La gravedad del relato ha reavivado el debate sobre la responsabilidad de las plataformas digitales y la necesidad de actuar con mayor contundencia ante discursos de odio y amenazas.
Mientras tanto, la denuncia presentada en comisaría sigue su curso y será la Justicia la que determine las posibles consecuencias legales de lo sucedido. Santaolalla, por su parte, ha dejado claro que no piensa dar un paso atrás ni dejar de alzar la voz pese al miedo y la presión sufrida. “No nos van a callar”, ha venido a transmitir con su mensaje, insistiendo en que denunciar es un acto de defensa y de valentía. Un posicionamiento firme que refuerza la dimensión pública de un caso que ya no es solo personal, sino que se ha convertido en un símbolo del límite entre información y acoso.

