La polémica ha estallado con fuerza en torno a Ana Obregón, hasta el punto de que numerosos espectadores están exigiendo públicamente su despido de la televisión tras su intervención en el especial de ‘¡De viernes!’ dedicado a Julio Iglesias. La férrea defensa que hizo del cantante y, sobre todo, la forma en la que banalizó los testimonios de las mujeres que le acusan de presuntas agresiones sexuales, ha provocado una oleada de indignación que no deja de crecer en redes sociales y foros de opinión.
2Las reacciones han sido firmes
Las reacciones no tardaron en llegar, incluso dentro del propio programa. Bea Archidona le recordó que se trataba de mujeres vulnerables, con problemas económicos y familiares, que no siempre pueden permitirse abandonar un trabajo. Pero la intervención más dura fue, sin duda, la de Rosa Villacastín, que entró en directo visiblemente molesta y rompió con su habitual apoyo a Ana Obregón.
“Por primera vez no te voy a dar la razón y me das vergüenza como mujer”, le espetó la periodista, dejando claro que convivir con Julio Iglesias no significa conocer todos los aspectos de su vida. “Tú no has entrado en su habitación. No sabes lo que él hace por las noches”, añadió, defendiendo que dos empleadas se enfrenten a una figura tan poderosa requiere un enorme valor y merecen, como mínimo, respeto.
Villacastín insistió en que se puede dudar de la veracidad de los hechos, pero nunca deslegitimar a quienes denuncian. “Conoces la cara A de Julio Iglesias, pero no la cara B”, sentenció, mientras Ana Obregón trataba de justificarse asegurando que sí respetaba a las denunciantes, aunque sus palabras seguían generando rechazo.
La actriz recordó en varias ocasiones que estaba en el programa “por amistad” con Julio Iglesias y defendió haber visto cómo trataba a su equipo durante giras mundiales, afirmando que todo aquello “le chocaba y le entristecía”. Sin embargo, lejos de calmar los ánimos, volvió a incendiar la conversación al asegurar que, cuando vivía con él, llegaban mujeres constantemente, algunas de ellas “casi con las braguitas en la mano”, una frase que muchos consideraron profundamente desafortunada.
Tras la emisión del programa, las redes sociales se llenaron de mensajes exigiendo consecuencias. Numerosos usuarios reclamaron el despido inmediato de Ana Obregón de la televisión, acusándola de banalizar la violencia sexual, de reírse de los testimonios y de lanzar mensajes que, según denuncian, perpetúan estereotipos dañinos y culpabilizan a las víctimas.
La polémica sigue creciendo y el debate continúa abierto. Mientras tanto, la figura de Ana Obregón ha quedado seriamente cuestionada, y su intervención en ‘¡De viernes!’ se ha convertido en uno de los momentos más criticados de la televisión reciente, con una audiencia que no está dispuesta a pasar por alto lo ocurrido.







