Kiko Jiménez confiesa lo que siempre ha estado callado sobre su padre: «No puedes…»

Kiko Jiménez vuelve a la actualidad tras salir a la luz la detención de su padre en Linares. Un suceso que ha reabierto una historia familiar marcada por la ausencia y el silencio. El colaborador ya había confesado que nunca tuvo relación con su progenitor y que no puede echar de menos lo que nunca tuvo.

Kiko Jiménez posando. (Foto: Instagram)
Kiko Jiménez posando. (Foto: Instagram)

Kiko Jiménez ha vuelto a situarse en el centro de la actualidad mediática por un motivo tan inesperado como delicado. Recién aterrizado de un viaje a Maldivas junto a Sofía Suescun, el colaborador se encontró con una noticia que removió un pasado que siempre ha mantenido en silencio: la detención de su padre, acusado de apuñalar a un vecino en Linares, su localidad natal. Un episodio grave que ha vuelto a poner el foco sobre una figura prácticamente inexistente en su vida y sobre la que Kiko ha hablado en contadas ocasiones, siempre con una mezcla de distancia y resignación.

Última hora sobre el padre de Kiko Jiménez

Kiko Jiménez

El suceso salió a la luz a través del programa No somos nadie, de TEN, que detalló un altercado ocurrido el pasado jueves 8 de enero en una armería de Linares. Según la información ofrecida, Fernando, el padre de Kiko Jiménez, habría protagonizado una fuerte discusión con un vecino que terminó en un apuñalamiento. Tras el incidente, el hombre se habría dirigido a su domicilio, donde permaneció atrincherado durante horas, lo que retrasó su detención hasta que la Policía obtuvo la correspondiente orden judicial. Un episodio rodeado de hermetismo, ya que ni los implicados ni el entorno cercano han querido pronunciarse públicamente sobre lo ocurrido.

Los testimonios recogidos por el programa apuntan a que no se trataría de un hecho aislado. Algunos vecinos aseguraron que Fernando ya había protagonizado conflictos anteriores en la zona, incluido un altercado a las puertas de un conocido pub meses atrás. Un historial que contrasta con la imagen pública de Kiko Jiménez, quien lleva más de una década ligado a la televisión y que siempre ha intentado proteger a su familia de la exposición mediática, marcando una clara frontera entre su vida personal y su faceta pública.

La noticia ha reabierto inevitablemente el debate sobre la relación inexistente entre Kiko y su padre, un vínculo roto desde prácticamente el inicio de su vida. Fue en 2019, durante su paso por GH VIP 7, cuando el colaborador habló por primera vez de manera clara sobre la ausencia paterna. Entonces reveló que su padre había estado en prisión, aunque evitó entrar en detalles sobre los motivos, dejando claro que no se sentía la persona adecuada para contar esa historia. Aquel testimonio fue breve, pero suficiente para entender que se trataba de una herida antigua, asumida pero no olvidada.

Tiempo después, en una entrevista más extensa en Sálvame Deluxe, Kiko decidió profundizar un poco más en su pasado familiar. Allí explicó que sus padres se divorciaron cuando él tenía apenas un año, una circunstancia que marcó de forma definitiva su infancia. “Nunca he tenido a mi padre”, confesó entonces, dejando una de las reflexiones más contundentes que ha hecho sobre este tema: “Cuando no tienes algo, no puedes echarlo de menos”. Una frase que resume la normalización de una ausencia prolongada y la forma en la que aprendió a convivir con ella desde pequeño.

Kiko Jiménez ha dado explicaciones

Kiko Jiménez

Kiko Jimémez explicó que, a pesar de haber vivido en el mismo pueblo, el contacto con su progenitor fue prácticamente nulo. Apenas se vieron en dos ocasiones a lo largo de su vida: una cuando tenía cinco años y otra alrededor de los quince. Dos encuentros puntuales, sin continuidad ni vínculo emocional, que reforzaron la sensación de abandono y la certeza de que su padre nunca mostró un interés real por formar parte de su vida.

En este contexto, el papel de su abuelo se volvió fundamental. Kiko siempre ha hablado de él con orgullo y cariño, reconociendo que fue quien ocupó el lugar de padre en su vida. Su figura paterna real no fue su progenitor biológico, sino ese abuelo que estuvo presente, que le dio estabilidad y que se convirtió en su principal apoyo emocional durante la infancia y la adolescencia. Una realidad que ha defendido sin resentimiento, pero con una claridad que deja poco margen a la interpretación.

La detención de su padre ha supuesto, por tanto, un golpe incómodo, no tanto por el vínculo afectivo, inexistente desde hace décadas, sino por la carga mediática que conlleva. Kiko Jiménez siempre ha evitado pronunciarse sobre él, manteniendo una postura firme de silencio y distancia. No por falta de historia, sino porque nunca hubo relación que justificar. En sus propias palabras, no se puede echar de menos lo que nunca se ha tenido, una reflexión que ha repetido en varias ocasiones y que define su forma de entender este asunto.

Mientras tanto, Kiko continúa con su vida, centrado en su trabajo en televisión y en su relación con Sofía Suescun, intentando mantenerse al margen de una polémica que no ha buscado. El pasado ha vuelto a llamar a su puerta, pero él parece decidido a no permitir que lo defina ni que condicione el presente que ha construido con esfuerzo. Su testimonio, lejos del dramatismo, revela una aceptación madura de una realidad dura, asumida desde hace años.

En medio del revuelo mediático, Kiko Jiménez ha dejado claro, una vez más, que su historia personal no se resume en los titulares ni en los escándalos ajenos. Su verdad lleva tiempo contada, aunque siempre desde la discreción, y pasa por una infancia marcada por la ausencia, compensada por otros afectos que sí estuvieron. Un relato que explica por qué, ante situaciones como esta, su reacción es la del silencio y la distancia, no la del reproche público.