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domingo, 11 enero 2026

Kiko Rivera llama «bichos» a las hijas que tiene con Irene Rosales

La relación entre Irene Rosales y Kiko Rivera vuelve a situarse en el foco mediático a raíz de un comentario que, aunque aparentemente inofensivo, ha generado un profundo malestar en el entorno familiar. El DJ se refirió públicamente a sus hijas en común como “mis bichos” a través de sus redes sociales, una expresión que no ha sentado nada bien a la madre de las menores, quien considera inapropiado el uso de ese término en un contexto público. Lo que para él puede formar parte de un lenguaje cariñoso y cotidiano, para Irene cruza una línea que prefiere no traspasar cuando se trata de la exposición de sus hijas.

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La situación de Kiko Rivera

Kiko Rivera en un programa. (Foto: Telecinco)
Kiko Rivera en un programa. (Foto: Telecinco)

A pesar de este desencuentro puntual, la relación de las niñas con su padre es muy buena. De hecho, han pasado parte de las fiestas navideñas con Kiko Rivera, compartiendo tiempo en un ambiente familiar y relajado. Durante esos días conocieron también a Lola García, la nueva pareja del DJ, con quien, según muestran las imágenes difundidas, han conectado de manera natural y sin tensiones, algo que ha sido valorado positivamente tanto por Kiko como por su entorno.

Del mismo modo, las menores mantienen una relación cercana con Guillermo, la actual pareja de Irene Rosales, con quien también comparten planes familiares. Esta convivencia fluida demuestra que, pese a la separación de sus padres, las niñas han sabido adaptarse a la nueva realidad familiar sin grandes conflictos, integrando con normalidad a las nuevas parejas de ambos progenitores. Un proceso que, según personas cercanas, se ha gestionado con cuidado y diálogo desde el primer momento.

Así, lo ocurrido pone de relieve las dificultades habituales de las familias separadas cuando la crianza se desarrolla bajo el escrutinio público. Un comentario aparentemente trivial puede convertirse en motivo de tensión cuando entra en juego la protección de los menores y su imagen. Aunque el vínculo entre Kiko Rivera y sus hijas sigue siendo sólido, Irene Rosales deja claro que hay límites que no está dispuesta a negociar, especialmente cuando se trata de preservar la intimidad y el respeto hacia las pequeñas.

En este contexto, Irene Rosales continúa apostando por una convivencia basada en el respeto y la estabilidad, intentando que las diferencias con su exmarido no afecten al día a día de sus hijas. La influencer es consciente de que la exposición mediática forma parte de la vida de Kiko Rivera, pero insiste en que eso no debe trasladarse sin filtros al ámbito familiar. Por ello, su postura es firme pero serena, alejada de polémicas públicas y centrada en garantizar un entorno emocional sano para Ana y Carlota.

Por su parte, todo apunta a que este desencuentro no supondrá un deterioro en la relación entre ambos progenitores, que hasta ahora han demostrado capacidad para llegar a acuerdos cuando se trata de las niñas. Lejos de dramatismos, la situación se perfila como un ajuste de límites más dentro de una coparentalidad compleja, pero funcional. Mientras tanto, las menores continúan siendo el punto de unión entre Irene y Kiko, quienes, pese a sus diferencias, coinciden en algo esencial: su bienestar está por encima de cualquier controversia.

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