
Sara Carbonero ha empezado 2026 como nadie querría hacerlo. Lo que iban a ser unos días de descanso en Lanzarote junto a su pareja, José Luis Cabrera, y varios amigos íntimos, ha terminado con la periodista ingresada de urgencia en un hospital de la isla, después de sufrir un malestar repentino que obligó a acudir a urgencias.
Como indicamos, Carbonero había recibido el año con la calma del mar y sus seres queridos en la isla de Lanzarote, sitio que se ha convertido en uno de sus refugios habituales cuando necesita desconectar. De hecho hace unos días compartió imágenes de la playa, atardeceres preciosos y momentos divertidos con sus amigos cercanos como Isabel, el maquillador Ion Villar o la instructora de yoga Claudia Valcárcel, donde se les veía celebrando la entrada de 2026 en un entorno íntimo y relajado.
Sin embargo, todo cambió el 2 de enero. Sara comenzó a encontrarse mal y decidió acudir a un hospital de Lanzarote para ser valorada. Tras las primeras pruebas, los médicos optaron por ingresarla de inmediato, manteniéndola en observación para realizar más exámenes dada su delicada historia clínica reciente.
Un historial médico que pesa en cada susto
El entorno de la periodista ha pedido máxima cautela y respeto. Fuentes consultadas por varios medios hablan de «cierta preocupación», aunque insisten en que las decisiones médicas se están tomando paso a paso, sin tener que alarmarse de manera innecesaria.
De hecho, dada la delicada situación no se descarta un posible traslado a otro centro hospitalario fuera de Lanzarote, si los especialistas lo consideran oportuno para continuar con el estudio y el tratamiento más adecuado. Por ahora, no han trascendido detalles concretos del diagnóstico ni se ha confirmado si este nuevo susto guarda relación con su antecedente oncológico.
La alarma generada tiene mucho que ver con el pasado sanitario de Sara Carbonero. En 2019, cuando aún vivía en Oporto junto a Iker Casillas, la periodista fue diagnosticada de cáncer de ovario apenas unas semanas después del infarto de miocardio del exfutbolista. Aquel año supuso un punto de inflexión vital para ella. Se sometió a una cirugía, a su posterior tratamiento de quimioterapia y como no a un proceso de recuperación que ella misma ha descrito como uno de los más duros de su vida.

En febrero de 2021, tuvo que ser ingresada y de nuevo intervenida de urgencia en la Clínica Universidad de Navarra por una complicación derivada de la misma enfermedad, intervención que los médicos calificaron de exitosa. En 2022 volvió a pasar por quirófano y, ya en 2024, habló por primera vez en público de todo ello, reconociendo entre lágrimas: «Voy a ser siempre una paciente oncológica».
Desde entonces, la presentadora ha intentado reconstruir su vida entre Madrid, cuidando sus proyectos profesionales, cultivando su faceta de escritora y, sobre todo, dedicando el mayor tiempo posible a sus hijos.
Vacaciones interrumpidas
Antes de este episodio, Sara Carbonero había mostrado en redes sociales una imagen de felicidad serena; su despedida simbólica de 2025 en la playa, acompañada de mensajes sobre la calma, la gratitud y la importancia de empezar el nuevo año rodeada de buena energía con una compañía de lujo.
Tras conocerse la noticia del ingreso, en cambio, ni ella ni su entorno han publicado nada más allá que mensajes de prudencia que recogen algunos medios, subrayando que lo importante ahora es que se recupere lejos del ruido mediático.
Mientras tanto, Sara sigue ingresada en un hospital de Lanzarote, acompañada por su pareja y amigos, a la espera de una buena evolución y pendiente de las decisiones médicas. Otro susto más en una biografía marcada por la resiliencia, que ella misma se ha encargado de convertir en ejemplo de fuerza discreta ante la adversidad.

