
Isabel Pantoja ha puesto en marcha el entramado judicial contra Junko Takahashi, viuda de su hermano Bernardo Pantoja. Lo hace iniciando el proceso definitivo para recuperar el piso de Triana donde ella reside desde hace años. La tonadillera necesita vender la vivienda para hacer frente a algunas deudas que tiene pendientes, mientras Junko se prepara para un juicio fijado en marzo de este año, que llega como un jarro de agua fría, ya que amenaza con algo muy grave, como es dejarla sin techo.
De casa familiar a foco de conflicto
El piso sevillano, que Isabel cedió en usufructo a Bernardo mientras viviera, pasó a ser propiedad plena de la cantante tras la muerte de su hermano en noviembre de 2022. Ahora, la tonadillera se ha encontrado con necesidades económicas urgentes, por lo que reclama su posesión y exige además unos 45.000 euros por supuestos impagos que la propiedad acumula, así como el deterioro que ha sufrido, según informan fuentes cercanas.

Junko Takahashi, la japonesa que convivió con Bernardo durante muchos años y lo cuidó en sus peores momentos de salud, ha confirmado que se enfrenta a un desahucio exprés. La tonadillera llegó a calificarla de «okupa» en conversaciones familiares, un término que ha encendido aún más la polémica en un conflicto que trasciende lo inmobiliario y toca indudablemente las heridas familiares más profundas.
La versión de Junko
La viuda rompió su silencio televisivamente para contar su verdad. Asegura que «Bernardo murió muy solito», estando muy necesitado de sus hermanos, por lo que según ella no recibió el apoyo esperado. «Isabel pocas veces se preocupaba y no se portó bien», lamenta, recordando que la cantante le echó en cara el 85% de la responsabilidad por el estado de su hermano.
Describe una soledad absoluta que se vivió en el hospital Virgen del Rocío, donde Bernardo pasó sus últimas horas: «Nadie me avisó de lo grave que estaba». Cuando llegó al tanatorio, «no me dejaron ni verlo». Aunque sin duda, la gota que colmó el vaso fue el funeral para Bernardo, al que ningún Pantoja asistió, confirmando así la ruptura total con la familia.
Junko niega estar lucrándose de la herencia de Bernardo. Desmintió vehementemente haber alquilado habitaciones de su piso o que haya vendido sus pertenencias, alegando que alguien de confianza de Isabel las recogió todas. Su precariedad actual es evidente: «puedo comer pero he perdido mucho tiempo cuidándolo. Ahora quiero cantar».
Curiosamente, su mayor apoyo es Luis Pinocho, el hombre que reclama ser hijo de Bernardo. «Él me ha estado ayudando», confiesa Junko, quien recuerda que el propio Bernardo le pidió llamarlo «papá«. Con Anabel Pantoja, el contacto es mínimo, según cuenta Junko, la llamó tras la muerte de su padre pero no ha vuelto a saber nada de ella.

La fecha del juicio
El proceso judicial está en marcha y todo seguirá su curso natural hasta el mes de marzo. Isabel reclama la vivienda para venderla y saldar sus temidas cuentas con Hacienda, mientras Junko confía en poder defenderse en el juicio y salir airosa de él. «No tengo miedo», afirma, dispuesta a contar su historia, donde asegura que estuvo años cuidando al hermano más discreto del clan Pantoja.
Este conflicto recuerda otros episodios turbios de la familia, que ya cuenta con una larga lista: herencias disputadas, rupturas familiares y propiedades que acaban disputándose en los tribunales. Para Junko, parar el desahucio no es solo por conservar el piso, sino que quiere luchar por el reconocimiento de su papel junto a Bernardo. Por su parte, para Isabel, es una necesidad económica urgente en un 2026 que pinta complicado. Veremos a ver qué concluyen los tribunales al respecto, pero lo que está claro es que la situación es triste cuanto menos.

