
La relación entre Alejandra Rubio y el resto de la familia Campos atraviesa un momento complicado y lleno de tensión, marcado por diferencias que parecen irreconciliables y por la manera en la que cada miembro gestiona su vida privada frente a los medios de comunicación. La hija de Terelu Campos ha estallado públicamente tras las recientes declaraciones de su primo, José María Almoguera, dejando claro que no está dispuesta a convertir la vida familiar en un negocio mediático. Durante su intervención en el programa ‘Vamos a ver’, Alejandra fue contundente al afirmar que, a diferencia de otros miembros de su familia, ella no gana dinero por hablar de ellos, y que sus principios personales le impiden sentarse en un plató para tratar estos asuntos.
Alejandra Rubio ha estallado

El conflicto entre primos se intensificó hace algunas semanas, cuando José María tuvo que pasar por quirófano y no recibió ni llamadas ni mensajes de su prima, a pesar de que sí contó con el apoyo de su tía, Terelu Campos. Según explicó Alejandra, su ausencia no fue intencionada, sino que se debió a que estaba ocupada con múltiples compromisos y confiaba en que la información sobre la recuperación de su primo llegaba a través de otros familiares. Posteriormente, y tras hablar con él en privado, Alejandra pidió disculpas tanto públicamente como en privado, mostrando cierta voluntad de acercamiento, aunque manteniendo su postura de no exponerse mediáticamente para tratar asuntos familiares.
En su aparición en televisión, la joven de 25 años subrayó que la situación familiar “se está yendo de las manos”, y recalcó que no considera necesario recibir explicaciones sobre la entrevista de su primo, ya que se trata de un asunto que le corresponde únicamente a él. Su mensaje fue percibido como una crítica velada a los miembros de la familia que sí conceden entrevistas y monetizan los conflictos personales, pero Alejandra quiso dejar claro que su intención no es generar más polémica, sino simplemente mantenerse fiel a sus principios. “Me cuesta enfrentarme a colaboradores como los de ‘¡De viernes!’ y no estoy preparada para ello”, afirmó, dejando entrever que su decisión de no participar en ciertos programas responde a un criterio personal y no a una falta de interés por su familia.
A lo largo de los últimos meses, la relación entre Alejandra Rubio y José María Almoguera ha estado marcada por altibajos y distanciamientos, pero también por intentos de reconciliación tras los problemas de salud del primo. A pesar de la tensión, Alejandra reconoció que han mantenido conversaciones privadas para aclarar malentendidos y expresar disculpas por la falta de comunicación durante momentos difíciles. La joven, sin embargo, dejó claro que no tiene intención de convertir estas reconciliaciones en un espectáculo televisivo, diferenciándose de otros miembros del clan Campos que sí utilizan los medios para exponer sus relaciones familiares y obtener beneficio económico.
Esta es la postura de Alejandra Rubio

La postura de Alejandra Rubio refleja un choque de valores dentro de la familia, donde la exposición mediática y la monetización de los conflictos personales contrastan con su decisión de proteger su intimidad y mantener cierta discreción. Su determinación de no participar en platós para hablar de su familia ha sido interpretada por algunos como un gesto de integridad y por otros como un distanciamiento, pero para la joven es una cuestión de principios. En este contexto, la hija de Terelu Campos busca equilibrar la cercanía familiar con su propia autonomía, dejando claro que su prioridad no es el dinero ni la notoriedad, sino la autenticidad en sus relaciones personales y el respeto hacia los suyos.
Además, Alejandra Rubio ha dejado entrever que su decisión de mantenerse al margen de ciertos programas y entrevistas no implica un distanciamiento absoluto de su familia, sino una forma de preservar su tranquilidad y coherencia personal. La joven enfatiza que, aunque respeta las decisiones de otros miembros del clan Campos que sí hablan públicamente de los suyos, ella prefiere gestionar sus relaciones familiares fuera de los focos y sin convertir las emociones y los conflictos en contenido mediático. Este enfoque ha generado cierta polémica, pero también ha sido aplaudido por quienes valoran la discreción y la autenticidad frente a la exposición constante.
Por otro lado, la reconciliación parcial con su primo José María Almoguera demuestra que, a pesar de las diferencias y los malentendidos, existe voluntad de diálogo y entendimiento en la familia. Alejandra ha reconocido que hablar en privado con él le permitió aclarar situaciones que podían haberse interpretado de manera equivocada, y que pedir disculpas públicamente era una forma de cerrar el capítulo sin alimentar conflictos innecesarios. Su postura refleja un equilibrio entre honestidad, prudencia y respeto hacia su propia intimidad, marcando una línea clara sobre hasta dónde está dispuesta a exponer su vida familiar en los medios.

