¡Las lágrimas del concursante salvado, el reencuentro de Blanca y su pareja, y el viaje de Maite Galdeano a Honduras!

Los martes se han convertido en sinónimo de ‘Tierra de Nadie’ y, como no podía ser de otra manera, la gala de ‘Supervivientes’ presentada por Carlos Sobera nos ha dejado grandes momentazos. El primero de ellos, el romántico y emotivo reencuentro de Gorka Ibarguren con su novia Andrea tras la polémica por sus supuestos besos ‘en la comisura de los labios’ con su compañera Marieta. Algo que no ha pasado factura a su relación, como demostraron con sus besos, abrazos y sus palabras de amor. ¡El aventurero ha revelado que quiere casarse con ella!

No es la única sorpresa que Gorka ha tenido en uno de sus días más especiales -sino el más- desde que comenzó el reality, ya que a pesar de enfrentarse a la nominación más complicada de lo que llevamos de edición y enfrentarse a tres pesos pesados como Kiko Jiménez, Aurah Ruiz y Marieta, ha sido el primer salvado por la audiencia. Y con un 50% de los votos. Un apoyo que no se esperaba y por el que el vasco no ha podido evitar contener las lágrimas: «Muchísimas gracias a todos lo que me habéis cogido un poco de cariño, a todos, gracias».

EL EMOCIONANTE REENCUENTRO DE BLANCA MANCHÓN Y SU PAREJA

El de Gorka y Andrea no ha sido el único reencuentro romántico de la noche, ya que Blanca -que lleva desde que el pasado jueves fue expulsada sola en Playa Olimpo cumpliendo misiones sin que la descubran sus compañeros para volver a concursar ocupando el puesto que ha dejado libre Ángel Cristo Jr. tras su expulsión disciplinaria- ha recibido la visita sorpresa de su pareja, Manuel.

Pletórica, la windsurfista ha pegado un grito de alegría al descubrir al padre de sus hijos enterrado hasta el cuello en la arena. «¡No me lo creo, estoy es muy fuerte!» ha exclamado sin dejar de besar y abrazar a su novio. «Esto es la felicidad y mi felicidad la tengo aquí», confesaba emocionadísima.

La pareja ha tenido que enfrentarse a un juego complicadísimo e intentar batir la marca anterior de Blanca agarrados a unas ruedas en movimiento en el mar. No lo han conseguido, por lo que la sevillana seguirá sin fuego: «Me da igual el fuego, le quiero a él» ha asegurado sin separarse de Manuel.

Y aunque no han superado el reto, la organización sí les ha dado un premio: pasar la noche juntos y solos en una playa desierta. Algo que por supuesto han aceptado.

RUBÉN TORRES Y MAYTE GALDEANO, CADA VEZ MÁS ‘CERCA’

Aunque Rubén Torres no le pone cara a Mayte Galdeano, se ha pasado buena parte del concurso diciendo que le encantaría conocerla y bromeando con la posibilidad de que le guste y se convierta en ‘suegro’ de Kiko Jiménez. Un ‘tonteo’ a miles de kilómetros de distancia con el que la madre de Sofía Suescun está ilusionadísima. Y tanto es así que va a viajar a Honduras para concocer al bombero y ver si hay química entre ellos.

El hermano de Rubén, Dani, está convencido de que sí y risa va, risa viene, le ha dicho a Maite que claro que le gusta como cuñada: «Yo ya te he guardado sitio en las cenas de Navidad, tú ahí a mi lado a comer gambas». Una invitación que la navarra ha aceptado encantada, revelando que «Ay, qué bien, porque yo soy mucho de meter y no de sacar». «Mi hermano también es de meter mucho, es bombero y tiene una manguera…» ha replicado el defensor del ‘superviviente’ más picantón todavía que la propia suegra de Kiko.

Ajenos a todo en la isla, el novio de Sofía habla a menudo de la buena relación que tiene con Maite y ha revelado a sus compañeros, Torres incluido, que en alguna ocasión han cocinado paella desnudos, solo tapados por el delantal. Un «planazo» al que el bombero ha confesado que le encantaría apuntarse.

Bromeando con un posible ‘idilio’ entre ambos, Kiko le ha contado que Maite tiene un cuerpazo: «Está muy fibrada. Va seis horas al gym cada día. Desde que se levanta de la cama, se tira al suelo y abdominales». Algo en lo que no coincide con el bombero, que ha asegurado que él es de «hacer el vago en la cama por la mañana», por lo que después de la cena con ella «me iré a dormir a mi casa»