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miércoles, 22 mayo 2024

La duquesa de Medinaceli reaparece con Maxime Corneille cinco meses después de su boda

Victoria de Hohenlohe, duquesa de Medinaceli y la mujer con más títulos nobiliarios de Europa -más de 40 con Grandeza- ha reaparecido públicamente tras su gran boda el pasado 14 de octubre en Jerez de la Frontera con el financiero de origen franco argentino Maxime Corneille.

Alejada de los focos y con una vida prácticamente anónima de la que nunca ha hablado públicamente, la hija de Marco de Hohenlohe -su repentino fallecimiento en 2017 la convirtió en la cabeza de una de las familias más importantes de nuestro país, la Casa Medinaceli- ha escogido la Semana Santa sevillana para su primera aparición cinco meses después de su romántico ‘sí quiero’ al joven de origen franco argentino con el que mantiene una discreta historia de amor desde hace varios años.

A pesar de la disputa que mantiene con su tío abuelo, Ignacio Medina, duque de Segorbe -presidente de la Fundación Casa Ducal de Medinaceli- por la herencia familiar, y de que precisamente fue este enfrentamiento en los tribunales el que impidió a Victoria casarse en ninguna de las impresionantes joyas arquitectónicas de los Medinaceli, los recién casados no han querido perderse su primera Semana Santa en Sevilla como marido y mujer y han disfrutado de las procesiones desde la emblemática Casa Pilatos, propiedad de su familia.

Además de seguir los pasos desde el balcón de la residencia, a pocos metros del duque de Segorbe, la duquesa de Medinaceli y Maxime Corneille disfrutaron de una de las tradiciones más arraigadas de los Medina a pie de calle desde la Plaza Pilatos con una compañía muy especial: la de Laura Vecino, mujer de Rafa Medina, primo de Victoria.

Demostrando que además de primas son grandes amigas, la mujer con más títulos nobiliarios de nuestro país y la diseñadora intercambiaron risas y confidencias en presencia del marido de la duquesa, mucho más serio y atento a lo que sucedía a su alrededor.

Victoria, en una faceta mucho más relajada y risueña de la que nos tiene acostumbrados, derrochó elegancia con una blazer azul marina, un foulard de seda multicolor y gafas de sol negras, mientras Laura apostó por la comodidad con un jersey de nudos en gris y abrigo de paño negro.